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Los fármacos anticoagulantes pueden reducir el riesgo de demencia

Los fármacos anticoagulantes reducen hasta el 48% el riesgo de que los pacientes con fibrilación auricular sufran demencia, y la protección puede ser mayor cuanto antes se inicie el tratamiento tras el diagnóstico.
Fibrilación auricular

La fibrilación auricular puede producir coágulos que viajen por el torrente sanguíneo y provoquen un infarto cerebral. 

30 de Octubre de 2017

La administración de fármacos anticoagulantes a los pacientes con fibrilación auricular (FA) puede reducir el riesgo de que sufran demencia. En concreto, las probabilidades de que desarrollen demencia son un 48% menores en comparación con aquellos pacientes con FA a los que no se prescribe dicho tratamiento, según las conclusiones de un estudio en el que se han analizado los datos de más de 400.000 personas que padecían esta enfermedad en Suecia.

A consecuencia de la fibrilación auricular se pueden producir coágulos que viajen por el torrente sanguíneo y lleguen al cerebro provocando un infarto cerebral. Los anticoagulantes previenen este problema y, como confirma el nuevo estudio, también protegen al cerebro contra la demencia ya que, como explica el profesor Jeremy Pearson, director médico asociado en el British Heart Foundation, los coágulos sanguíneos en el cerebro que pueden desencadenar la embolia cerebral son también una de las principales causas de demencia.

El efecto protector de los anticoagulantes frente a la demencia fue mayor cuanto antes hubieran comenzado los pacientes el tratamiento tras el diagnóstico de fibrilación auricular

El tratamiento precoz aumentaba la protección frente a la demencia

Los investigadores obtuvieron los datos de aquellas personas que habían sido diagnosticadas con fibrilación auricular en Suecia entre los años 2006 y 2014. Entre los anticoagulantes que se prescribieron a estos pacientes se encontraban warfarina, apixaban, dabigatran, edoxaban y rivaroxaban, y se observó que sus efectos protectores fueron más importantes cuanto antes hubieran comenzado los pacientes el tratamiento tras el diagnóstico.

Por ello, el profesor Leif Friberg, del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) y codirector del trabajo, ha declarado que estos pacientes deberían comenzar a tomar los anticoagulantes tan pronto como fuera posible, y no abandonar el tratamiento a menos que exista una razón médica que lo justifique.

En el estudio, sin embargo, no se ha encontrado una relación de causa y efecto entre el consumo de anticoagulantes y la reducción del riesgo de demencia, y el Dr. Carol Routledge, del Alzheimer's Research UK, ha indicado la necesidad de contrastar estos hallazgos con los resultados de nuevos trabajos en marcha sobre este tema, así como continuar investigando sobre la asociación entre estos fármacos y el riesgo de diferentes tipos de demencia.

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