Verrugas en adultos mayores
Las verrugas son lesiones benignas de la piel, frecuentes en los adultos mayores, que a pesar de no constituir un problema de salud, resultan antiestéticas si aparecen en zonas visibles. Te decimos cómo eliminarlas.

Tratamientos para eliminar las verrugas en adultos mayores

Actualizado: 14 de mayo de 2020

Por su evolución natural, las verrugas tienden a desaparecer por sí solas gracias al trabajo que realiza nuestro sistema inmunológico, que tiene la capacidad de curar la infección. Gracias a él, el 30% de las verrugas se borran de la piel antes de los seis meses, mientras que el 40% pueden permanecer durante dos años.

Teniendo esto en cuenta, si la verruga no molesta, no duele, ni resulta muy antiestética, se puede esperar a ver si desaparece sin seguir ningún tratamiento, sólo teniendo cuidado para evitar roces y rascado, que podrían provocar una herida e infección; y también adoptando las medidas de precaución necesarias para evitar su contagio a otras personas.

En el caso de las verrugas seborreicas, características de los adultos mayores de 50 años, que se consideran un signo de envejecimiento de la piel y no aparecen a causa de una infección, no desaparecen por sí solas. Los dermatólogos indican que no hay razón para quitarlas siempre que no molesten a la persona, pero si se quieren eliminar, existen diferentes opciones, y será el médico especialista el que indique el tratamiento más adecuado. No se puede establecer un tratamiento concreto, ya que no existe uno único y totalmente eficaz para todos los casos, y algunos son más agresivos que otros.

La Academia Española de Dermatología y Venereología establece los siguientes tratamientos para eliminar verrugas como los más comunes:

  • Ácido salicílico: es el tratamiento más sencillo, básico, barato y mejor tolerado, por lo que suele ser el más utilizado, aunque sus efectos tardan en apreciarse desde semanas a meses. Se aplica en concentraciones de entre 10-20% de ácido salicílico en diferentes formatos (parche, crema, toallitas…).
  • Cantaridita: en latín Lytta Vesicatoria (mosca de España) se aplica de forma tópica sobre la lesión y se debe retirar a las tres o cuatro horas desde su aplicación, ya que provoca un efecto vesicante (formación de ampolla en la piel). Su concentración es de 0,7%, y en el 70% de los casos consigue eliminar la verruga después de la segunda aplicación. También se utiliza para tratar el molusco contagioso. Debe evitar aplicarse en mucosas, boca o párpados, y usarse con precaución alrededor del ano o los genitales.
  • Crioterapia: es la aplicación de frío por medio de nitrógeno líquido sobre la verruga. Aunque sólo precisa de unos segundos de tratamiento, puede ser doloroso y dejar cicatriz en la zona. En la farmacia se pueden encontrar soluciones basadas en la crioterapia, pero se recomienda preguntar a un profesional sanitario sobre su uso antes de aplicarlo por cuenta propia.
  • Electrocoagulación: este tratamiento se basa en coagular y cortar la verruga por medio de una corriente eléctrica de alta intensidad. Para su aplicación es necesario el uso de anestesia local y cuidados postoperatorios; además, suele dejar cicatriz. La ventaja es que la verruga desaparece en una única sesión, pero no se recomienda para tratar las que aparecen en las palmas de las manos y las plantas de los pies porque la presión sobre su cicatriz puede ser dolorosa.
  • Imiquimod: es una terapia cara dirigida principalmente al tratamiento de las verrugas genitales y perianales externas. Se aplica en forma de crema tópica antes de dormir y actúa aumentando la respuesta del sistema inmunológico. Aunque elimine la verruga, durante el tratamiento pueden aparecer otras, mientras que no evita que pueda contagiarse la infección a otra persona. Se debe evitar su uso en personas con el sistema inmune comprometido.
  • Bleomicina: es un antibiótico que se aplica con una inyección subcutánea, que puede ser dolorosa, pero es un tratamiento que a pesar de su alta eficacia puede provocar diferentes efectos secundarios, por lo que no se suele recurrir a él. Tampoco puede usarse en mujeres en edad fértil, y no conviene aplicarlo en los dedos por riesgo de aparición de fenómeno de Raynaud.
  • Láser colorante pulsado: se lleva a cabo a través de la aplicación de una intensa luz amarilla sobre la piel, la cual es absorbida por los vasos de la dermis, que se coagulan y son reabsorbidos por la propia piel, dando lugar a la desaparición de las verrugas. Esta técnica también se utiliza para eliminar cicatrices, manchas vasculares y rosáceas, entre otros problemas. Su aplicación puede ser dolorosa y dejar cicatriz.
  • Retinoide: es un compuesto químico que se aplica de forma tópica, especialmente en las verrugas planas faciales. Se suele utilizar para las verrugas grandes y que no han desaparecido con la aplicación de otros tratamientos. No deja cicatrices pero puede provocar irritación en la piel.
  • Inmunoterapia: consiste en inyectar antígenos en la piel para estimular el sistema inmune y que éste elimine la verruga. Existen diferentes compuestos inyectables para este fin.

La mayoría de estos tratamientos son terapias o fármacos de prescripción médica, por lo que deberá ser siempre tu médico o especialista quien te indique cuál es el más adecuado para tu caso y seguir siempre las indicaciones terapéuticas de aplicación con cuidado.

Creado: 6 de mayo de 2016

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