22 de mayo de 2012
La gota es uno de los trastornos metabólicos más comunes. Se caracteriza por un aumento de ácido úrico en sangre (hiperuricemia) que no suele presentar sintomatología pese a que puede llegar a depositarse principalmente en las articulaciones, dando entonces lugar a inflamaciones realmente dolorosas que pueden ir acompañadas de fiebre.
Las articulaciones más afectadas suelen ser las de las manos, pies, rodillas y tobillos. Muchas veces el paciente piensa que se ha curado, cuando no es así, produciéndose recaídas que si no son tratadas pueden dar lugar a episodios cada vez más largos donde se producen deformidades de las articulaciones y aparición de tofos gotosos o depósitos de ácido úrico en las articulaciones.
Las causas de la hiperuricemia no son del todo conocidas. Se cree que puede haber un componente genético, siendo más común en varones, mujeres postmenopáusicas y personas que abusan del alcohol. La gota se produce por una alteración en el metabolismo de unas nucleoproteínas llamadas purinas, que al metabolizarse dan lugar a ácido úrico. Esto puede deberse a que los procesos de eliminación estén alterados o a que haya un exceso de producción, siendo esta última la causa más común.
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Fuente: Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC)
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