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Bebés y niños
Slow parenting
Conoce el 'slow parenting', una filosofía de vida que apuesta por una infancia sin prisas para que los niños se desarrollen de forma plena y adecuada y sean más felices, incluso al llegar a adultos. Merece la pena intentarlo.
Escrito por Amparo Luque, Periodista experta en embarazo e infancia

Beneficios del slow parenting para los niños

Según numerosos estudios e investigaciones, los niños cada vez sufren más estrés, incluso en edades muy tempranas (desde los cinco o seis años). Ya de por sí esto es preocupante pero, además, hay que tener en cuenta que ellos no lo pueden gestionar como los adultos y les afecta en lo emocional y también en su rendimiento escolar. Ana Etchenique, de la asociación Slow People, lo tiene claro: “el enemigo de la humanidad es el estrés. El movimiento slow es una reacción a esta vida tan absurda que llevamos”.

Efectivamente uno de los principales objetivos del slow parenting o esta crianza más lenta es alejar a los niños, en lo posible, de ese estrés. Los padres no debemos trasladarles nuestras prisas y nuestras preocupaciones, sino velar porque disfruten de su infancia. Ya tendrán tiempo de ser adultos.

Alejar las prisas proporcionará un montón de beneficios para nuestros hijos: 

  • Teniendo más tiempo pueden explorar el mundo a su ritmo y aprenden a correr riesgos y a cometer errores.
  • Dándoles la oportunidad de reflexionar despacio aprenden a pensar por sí mismos. Con las prisas sólo hacen lo que se les dice, sin plantearse el porqué de las cosas.
  • Si no se les carga de tantas tareas están más descansados y disfrutan más de lo que hacen. Si están agotados no rinden bien (en la escuela o en cualquier actividad que emprendan) y esto también les lleva a aburrirse con mayor facilidad.
  • Las prisas y el estrés hacen que los adultos nos portemos con ellos con más brusquedad y gritemos, se generen malos modos, e incluso discusiones. Los ratos pausados son propicios para tratarles con afecto y demostrar el verdadero amor que sentimos por ellos. Esto fortalecerá su autoestima.
  • Desacelerar e ir al ritmo de los niños, en vez de obligarles a que ellos sigan nuestro ritmo, evitará comportamientos hiperactivos.

Y lo mejor es que todos estos beneficios son duraderos, permanecen a largo plazo, y consiguen que nuestros hijos tengan una personalidad fortalecida y se conviertan en unos adultos más felices

Actualizado: 21 de Junio de 2017

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Escrito por:

Amparo Luque

Periodista experta en embarazo e infancia
Amparo Luque

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Salud en cifras

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se ha multiplicado en 40 años el número de niños y adolescentes obesos en el mundo
'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

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