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Nutrición y cáncer
Una buena nutrición mejora la calidad de vida y el pronóstico de pacientes con cáncer, al fortalecer sus defensas. Te damos claves para combatir algunos efectos del tratamiento oncológico, como la falta de apetito, náuseas o diarrea.
Escrito por Redacción de Webconsultas,

Evaluación del estado nutricional del enfermo de cáncer

Tanto el tratamiento, como la identificación de los problemas nutricionales, desde que se comienza el abordaje terapéutico de un tumor, pueden mejorar el pronóstico del paciente, mejorando la respuesta al tratamiento y pudiendo alcanzar la recuperación. Es importante realizar una evaluación del estado nutricional del paciente, para determinar posibles problemas que puedan afectar al tratamiento del cáncer; pacientes con sobrepeso o malnutrición puede que no respondan bien al tratamiento, o incluso a veces es la propia enfermedad la que provoca la malnutrición.

Por todo esto se realizan unas evaluaciones y exámenes antes de comenzar, y se siguen revisiones periódicas durante el tratamiento. Para empezar se suele solicitar al paciente la siguiente información:

  • Los cambios de peso que hayan surgido en los últimos seis meses.
  • Cambios en la cantidad y el tipo de alimentos consumidos en comparación con lo habitual.
  • Problemas que han podido afectar al consumo de alimentos (naúseas, vómitos, sequedad de boca, etcétera).
  • Capacidad para realizar tareas de la vida cotidiana, o actividades físicas como caminar...

A esto se ha de sumar la realización de un examen físico, donde el médico especialista buscará pérdidas de peso, grasa y músculo, o cualquier signo de retención de líquidos. Todas estas evaluaciones son llevadas a cabo por profesionales sanitarios con experiencia en aspectos nutricionales.

Las metas de la terapia nutricional para estos pacientes son:

  • Reducir al máximo los efectos secundarios provocados por el tratamiento.
  • Mejorar la calidad de vida.
  • Prevenir o corregir la malnutrición.
  • Evitar la atrofia muscular, ósea, sanguínea, de órganos, y otros tejidos magros.
  • Ayudar al paciente a tolerar al máximo el tratamiento.
  • Mantener la fortaleza y energía.
  • Proteger las defensas del organismo para combatir las posibles infecciones.
  • Contribuir a la recuperación y cicatrización.

La nutrición adecuada debe seguir una vez finalizado el tratamiento, ya que continúa siendo importante para los pacientes que se hayan curado o los que estén en remisión (han desparecido los síntomas, pero no quiere decir que esté definitivamente curado).

Por todo ello, la valoración cuantitativa del estado nutricional del paciente sirve para definir en qué casos se recomienda intervención nutricional, destacando:

  • Educación nutricional del paciente y familiares.
  • Manejo de los diferentes síntomas.
  • Intervención farmacológica.
  • Intervención nutricional.

Actualizado: 11 de Octubre de 2019

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