Debido al paso que se produce del contenido gástrico a zonas esofágicas, la sintomatología del reflujo gastroesofágico se suele producir principalmente poco después de la ingesta de comida. Por este motivo, interesa que la alimentación se reparta en varias tomas a lo largo de todo el día, pero haciendo hincapié en que ninguna de ellas sea muy abundante para no producir la distensión excesiva de las paredes del estómago, facilitando así el reflujo.

Asimismo, se recomienda comer despacio y prestando la importancia que merece a la masticación de los alimentos, para dar cierto tiempo al paso de los mismos y que ya hayan sufrido la mayor ruptura posible de su estructura en la boca. Además, es recomendable comer alejado de cualquier distracción con aparatos electrónicos como el móvil o la televisión, y a poder ser mejor en compañía de otras personas, ya que así la ingesta de comida es más lenta.

También es conveniente evitar algunos alimentos que se relacionan con un empeoramiento de los síntomas del reflujo, como son el ajo, la cebolla, el chocolate, el alcohol en general y algunos alimentos ácidos como el tomate, el pimiento, los cítricos (naranja, mandarina, limón, pomelo, kiwi, piña) y las comidas grasas como frituras o los platos muy condimentados, como por ejemplo la comida típica asiática, india, etcétera.

Respecto a los líquidos, los que mejor toleran las personas con reflujo son el agua y las infusiones suaves, pero es mejor separarlos de las comidas para no aumentar mucho el volumen de contenido estomacal. Esto no quiere decir que haya que dejar de hidratarse cada día, y conviene vigilar bastante este tema, ya que si no se siente sensación de sed se puede anular la ingesta de líquidos, empeorando así el estado general del paciente con reflujo gastroesofágico.

Creado: 10 de julio de 2012

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD