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Dieta y nutrición
Alimentación y reflujo gastroesofágico
Si padeces reflujo y ardor, toma nota de cómo debes orientar tu dieta para aliviar sus síntomas. Da más relevancia a las proteínas en detrimento de las grasas y conoce los alimentos indicados y los que debes evitar.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Consejos nutricionales para el reflujo gastroesofágico

Como regla genérica, las personas que tengan reflujo gastroesofágico habrán que seguir las pautas de la pirámide de la alimentación saludable que marcan la frecuencia recomendada de consumo de los distintos grupos de alimentos.

  • Estudios recientes concluyen que la ingesta de cantidades reducidas de pan en las comidas mejora la sintomatología derivada del reflujo, especialmente el quemazón en la zona dorsal y el dolor.

  • Además, es conveniente no abusar de las grasas en la dieta, ya que relajan el esfínter esofágico inferior y el reflujo podría aumentar. Por este motivo, es bueno cocinar preferentemente usando técnicas poco grasas como la plancha, el horno, al vapor o hervido.

  • Los alimentos más grasos como las carnes de cordero, pato o ganso, los embutidos, los lácteos enteros y los productos de pastelería y bollería deben estar controlados por su relación con el aumento del reflujo.

  • Sin abusar de alimentos precocinados o preparados que suelen estar bastante más condimentados que los naturales y cuidando la ingesta de picantes o especiados, los síntomas suelen disminuir de manera notable.

  • Conviene también realizar un cierto control en el aporte de alimentos muy ácidos, muy dulces o con coberturas de chocolate o azúcares, ya que no resultan adecuados para los procesos digestivos.

  • Las bebidas con gas o carbonatadas también son mal toleradas en muchas ocasiones y, en todo caso, conviene tomarlas fuera de las comidas, entre horas. No hay que olvidarse de los zumos, no muy recomendables: unos por su acidez y otros por su dulzor.

  • Por último, las temperaturas extremas en los platos (muy frío como un helado o muy caliente como puré de patata recién hecho que, debido a su estructura, difícilmente deja escapar el calor) también irritan la pared del esófago produciendo dolor.

Actualizado: 28 de Septiembre de 2017

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