Vinculan el estrés paterno con los ‘terribles dos años’ de los niños

Los niveles altos de estrés en el padre antes y después del parto podrían repercutir en un mayor riesgo de sus hijos a desarrollar problemas emocionales y conductuales a los dos años de edad, independientemente del estrés materno.
Escrito por: Natalia Castejón

13/10/2022

Estrés paterno y los terribles 2 años

Mucho se habla de los efectos que tiene el estrés materno en la salud presente y futura del bebé, sin embargo, un nuevo estudio realizado por miembros del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College of London (Reino Unido) y el Institute for Health and Welfare, han puesto el ojo en cómo afecta el estrés paterno en los problemas emocionales y de conducta de los niños a los dos años.

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La investigación, que se ha dado a conocer en el Journal of Child Psychology, Psychiatry and Allied Disciplines, indica que los hijos de padres que han tenido niveles altos de estrés antes y después del parto podrían tener mayores probabilidades de presentar problemas emocionales y de conducta al cumplir los 24 meses de edad, los conocidos como “los terribles dos años”, y que se manifiestan en rabietas, mayor propensión al llanto, el uso continuado del ‘no’, e incluso agresividad

Entre las opciones que barajan los investigadores para señalar esta asociación se encuentran los comportamientos paternos con los niños debidos a sus niveles de estrés o el impacto en los comportamientos maternos. Además, creen que el estrés paterno no se va minimizando con el tiempo, sino que el regreso al trabajo tras los permisos laborales asociados a la paternidad, los problemas para dormir que causan los bebés y las dificultades de comportamiento cada vez más evidentes también podrían llegar a contribuir al desarrollo de dichos comportamientos en los pequeños.

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La vuelta al trabajo o la falta de sueño podría aumentar el estrés paterno

Para llegar a estas conclusiones, los autores tomaron los datos de una cohorte de nacimiento de Finlandia que incluía a 901 padres y 939 madres, los cuales rellenaron cuestionarios sobre sus niveles de estrés, ansiedad y depresión durante la gestación, tres etapas del puerperio –periodo entre el nacimiento y 35 o 40 días después– y una entrevista final a los dos años en la que indicaban los posibles problemas de sus hijos.

Los niveles de estrés se clasificaron en una escala de 20 puntos, considerando que 10 o más eran niveles altos de estrés. El 7% de los padres del estudio presentaron mucho estrés en las primeras etapas perinatales, un porcentaje que aumentó al 10% una vez que se había producido el alumbramiento del bebé.

“Los hombres pueden ser reacios a buscar ayuda o expresar sus necesidades durante este tiempo y pueden sentirse excluidos del enfoque materno de los servicios perinatales”

La asociación más fuerte que encontraron fue la del estrés paterno a los tres meses del posparto con más riesgo de problemas emocionales y conductuales en los niños, incluso cuando se tenía en cuenta el estrés, depresión y ansiedad de la madre. Aunque todavía se desconocen los mecanismos detrás de esta asociación.

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No obstante, los autores especulan que el estrés podría causar “falta de disponibilidad emocional o física con el niño, estilo de crianza negativo, conflicto de relaciones, impacto en la salud mental de la madre o una combinación de estos”, lo que puede desencadenar los problemas de su hijo.

“Nuestro estudio encontró que el estrés paterno hace una contribución única a los resultados del niño, particularmente durante los primeros meses del posparto. No obstante, los hombres pueden ser reacios a buscar ayuda o expresar sus necesidades durante este tiempo y pueden sentirse excluidos del enfoque materno de los servicios perinatales”, ha explicado la Dra. Fiona Challacombe, principal autora del estudio.

En cualquier caso, parece que el vínculo entre el estrés paterno perinatal y los problemas emocionales a los dos años fue más correlacional que causal, lo que significa que no está claro cuál de los dos causa el otro. 

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Además, añade que “es posible que se requiera un esfuerzo explícito para involucrar a los padres en discusiones sobre los tipos de apoyo que pueden necesitar para manejar el estrés y el bienestar y ayudar a prevenir futuras dificultades para sus hijos en lo que podría ser una etapa delicada del desarrollo”.

Actualizado: 14 de octubre de 2022

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