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Asocian la exposición prenatal a ftalatos con retraso en el lenguaje

La exposición a ftalatos durante el embarazo, sobre todo a DBP y BBP, que se encuentran en productos cosméticos, juguetes y suelos de vinilo, puede provocar un retraso en el desarrollo del lenguaje de los hijos.
Escrito por: Eva Salabert

02/11/2018

Bebé mordiendo juguete de plástico

Los ftalatos son unas sustancias presentes en numerosos productos y objetos de uso cotidiano, desde el esmalte de uñas y la laca para el cabello, a los envases para alimentos o los suelos vinílicos. Se añaden a los plásticos para volverlos más flexibles y duraderos, y a otras sustancias para que se disuelvan más fácilmente.

El problema es que diversos estudios han demostrado que una exposición continuada a estos químicos –considerados disruptores endocrinos– tiene repercusiones negativas sobre la salud, e incluso se ha comprobado que en el caso de las mujeres embarazadas pueden afectar al peso del bebé o aumentar el riesgo de que el niño sufra alergias. Y ahora un nuevo estudio revela que el contacto con ftalatos durante el primer trimestre de la gestación se asocia a un retraso en el desarrollo del lenguaje de los descendientes.

Los autores del trabajo, investigadores de la Karlstad University (Suecia), descubrieron que el riesgo de experimentar un retraso en la adquisición del lenguaje a los tres años de edad era un 30% superior entre los niños cuyas madres habían tenido una mayor exposición a dos tipos de ftalatos en concreto: el ftalato de dibutilo o dibutilftalato (DBP) y el butilbencilftalato (BBP), que se pueden encontrar en antiguos pavimentos de vinilo, cosméticos y juguetes de plástico.

El 10% de los niños presentaron retrasos en el lenguaje

La nueva investigación, que se ha publicado en JAMA Pediatrics, se ha realizado con los datos de mujeres embarazadas y sus hijos que participaron en estudios a largo plazo en Suecia y Estados Unidos. En concreto, se analizó a alrededor de 1.000 madres de Suecia y a 370 de Estados Unidos. Los padres informaron sobre la cantidad de palabras que conocían sus hijos entre los 30 y los 37 meses de edad, y se consideró que los pequeños que conocían 50 palabras o menos presentaban un retraso en la adquisición del lenguaje.

El riesgo de retraso en el lenguaje a los tres años de edad era un 30% superior en los niños cuyas madres habían tenido una mayor exposición a dos tipos de ftalatos: el DBP y el BBP

En general, alrededor del 10% de los menores presentaron dicho retraso, que era más frecuente en los niños que en las niñas. Las muestras de orina que se obtuvieron de las madres cuando estas se encontraban en la semana 10 de embarazo revelaron que existía una asociación entre la exposición a los ftalatos y el retraso en el lenguaje.

Restringir el uso de ftalatos

El uso de DBP y BBP está prohibido en muchos productos, pero tienen ciclos de vida muy largos y, por ejemplo, los suelos de vinilo pueden durar 20 o 30 años. Además, los ftalatos se suelen encontrar también en el aire del interior de los edificios, en el polvo, y filtrarse a los alimentos y el agua, según las conclusiones del estudio.

Bebé con su madre jugando en el suelo

Aunque los resultados no han podido probar que estos químicos sean la causa del retraso en el lenguaje, Shanna Swan, profesora de salud pública y medioambiental en la Icahn School of Medicine del Hospital Mount Sinai de Nueva York, que ha participado en el estudio, afirma que se ha demostrado que el DBP y el BP rebajan la testosterona en las mujeres durante el inicio de la gestación, lo que puede ayudar a explicar cómo afectan al desarrollo intelectual.

Según Swan, la única forma de evitar el contacto con estos químicos es comprar productos etiquetados como libres de ftalatos o leer cuidadosamente los ingredientes que figuran en la etiqueta. Sin embargo, Carl-Gustav Bornehag, profesor de la Karlstad University y director de la investigación, afirma que estas sustancias se usan con tanta frecuencia que estamos expuestos a ellas todo el tiempo.

El problema, afirma Steven Gilbert, director del Institute of Neurotoxicology and Neurological Disorders en Seattle (EE.UU.) es que los químicos que contienen los productos domésticos de uso diario no están regulados, y únicamente se analizan y se prohíben cuando el problema se manifiesta tras años de ser utilizados. Por ello, este experto reclama que se cambien las leyes para dejar de emplear los ftalatos, ya que se ha demostrado que provocan alteraciones celulares.

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