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El yoga mejora la ansiedad y depresión en pacientes con párkinson

Los pacientes con párkinson, una enfermedad que causa temblores, rigidez, ansiedad o depresión, podrían beneficiarse de mejoras tanto físicas como mentales si practican yoga de atención plena cada semana.
Escrito por: Natalia Castejón

17/04/2019

Persona con párkinson practicando yoga en el parque

Los pacientes con párkinson no solo tienen que enfrentarse a sus síntomas físicos –como los temblores, inestabilidad, rigidez o lentitud en los movimientos–, sino que también tienen que lidiar con los psicológicos, pues se estima que más de la mitad de ellos tiene ansiedad y depresión. Un reciente estudio ha encontrado que practicar yoga puede ayudar a estas personas a mejorar su movilidad y su salud mental, además de mejorar su calidad de vida.

Los autores del estudio, que ha visto la luz en la revista JAMA Neurology, contaron con la participación de 138 adultos con párkinson, de los cuales 71 realizaron ocho semanas de clases de yoga de atención plena –que ayuda a concentrarse sobre el momento presente– y 68 clases de estiramiento y entrenamiento de resistencia. El grupo de yoga, además de las clases también tuvieron una sesión semanal de 90 minutos de hatha yoga, centrado en la meditación y la respiración.

Aunque en todos los participantes se observo una mejora motora, en el grupo que hizo yoga también tuvieron mejoras en los niveles de ansiedad y depresión, según los resultados del estudio. El yoga de atención plena alivia la angustia psicológica, mejora la calidad de vida y el bienestar espiritual, ha explicado Jojo YY Kwok, uno de los autores del estudio.

El yoga de atención plena, que ayuda a concentrarse sobre el momento presente, alivia la angustia psicológica, mejora la calidad de vida y el bienestar espiritual

El estudio determinó que solo cuatro de los participantes del equipo de yoga declararon tener dolores temporales en una rodilla y lo mismo ocurrió en dos personas del grupo de resistencia y estiramiento. Aun así, ninguno de los participantes tuvo efectos secundarios más graves derivados de la practica de ambos tipos de ejercicios.

Adaptar la clase de yoga a las necesidades de los pacientes

Por ello, los autores instan a que se practique este tipo de ejercicio en los mayores que tengan esta enfermedad neurodegenerativa, aunque advierten de que es importante comentárselo de manera previa a los profesores, pues este tipo de ejercicio tiene posturas y equilibrios en los que existe un riesgo elevado de caídas. De esta manera, el profesional podrá adaptar la clase a las personas con párkinson.

En el caso de que no exista ningún centro de yoga cerca de la residencia del paciente, se recomienda practicar las posturas típicas de yoga en casa junto a una pared y con una silla resistente colocada a unos pocos centímetros de la colchoneta donde se va a llevar a cabo la actividad.

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