Nuevo enfoque prometedor para un tratamiento y vacuna del alzhéimer

Desarrollan un tratamiento con anticuerpos y una vacuna basada en proteínas que se dirigen a una forma soluble de la proteína beta amiloide, una de las causas del alzhéimer, y podrían ayudar a prevenir o reducir los síntomas de esta demencia.
Escrito por: Eva Salabert

16/11/2021

Alzhéimer: posible vacuna y tratamiento

Una investigación ha encontrado un nuevo enfoque para abordar la prevención y el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer; en concreto, han desarrollado una vacuna basada en proteínas y una terapia que se basa en anticuerpos, que han conseguido reducir los síntomas del alzhéimer en modelos animales (ratones) de este tipo de demencia, según muestran los resultados publicados en Molecular Psychiatry.

El estudio ha sido realizado por científicos de la Universidad de Gotinga, en Alemania y la Universidad de Leicester (Reino Unido), en colaboración con la organización benéfica de investigación médica LifeArc. En este caso los investigadores no se centraron en la proteína beta amiloide que se acumula en placas en el cerebro y que se asocia a la aparición de la enfermedad, sino que el anticuerpo y la vacuna se dirigen a una forma soluble distinta de esta proteína que se considera muy tóxica.

Nuevo enfoque terapéutico para neutralizar proteína beta amiloide

Una de las principales características de la enfermedad de Alzheimer es la acumulación de placas amiloides en el cerebro. La proteína beta amiloide se presenta de forma natural en diferentes formas en el cerebro, y una de ellas se puede unir formando placas que se acumulan entre las células nerviosas, pero también aparecer en formas solubles más cortas o “truncadas” que algunos científicos consideran que resultan clave para el desarrollo y la progresión de esta demencia.

Si estos resultados se reprodujeran en ensayos clínicos con humanos abre la posibilidad no solo de tratar el alzhéimer, sino también de vacunar potencialmente contra la enfermedad

Tal como ha explicado el profesor Thomas Bayer, del Centro Médico Universitario de Gotinga “en los ensayos clínicos, ninguno de los posibles tratamientos que disuelven las placas amiloides en el cerebro ha demostrado tener mucho éxito en cuanto a la reducción de los síntomas del alzhéimer. Algunos incluso han mostrado efectos secundarios negativos. Así que nos decidimos por un enfoque diferente. Identificamos un anticuerpo en ratones que neutralizaría las formas truncadas de beta amiloide soluble, pero no se uniría ni a las formas normales de la proteína, ni a las placas”.

La Dra. Preeti Bakrania y sus colegas de LifeArc adaptaron este anticuerpo para evitar que el sistema inmunitario humano lo identificara como un elemento extraño, y cuando el equipo de Leicester observó cómo y dónde se unía este anticuerpo “humanizado” –denominado TAP01_04– a la forma truncada de beta amiloide, comprobaron con sorpresa que la proteína beta amiloide estaba plegada sobre sí misma en una estructura en forma de horquilla.

Una estructura que, según el profesor Mark Carr, del Instituto de Biología Estructural y Química de la Universidad de Leicester, “nunca se había visto antes en el beta amiloide. Y añade que “el descubrimiento de una estructura tan definida permitió al equipo diseñar esta región de la proteína para estabilizar la forma de horquilla y unirse al anticuerpo de la misma manera. Nuestra idea era que esta forma manipulada de beta amiloide podría utilizarse como vacuna, para provocar que el sistema inmunitario de alguien produjera anticuerpos del tipo TAP01_04”.

Cuando probaron la proteína beta amiloide modificada en ratones, descubrieron que los animales a los que se administró esta “vacuna” produjeron anticuerpos del tipo TAP01. El equipo de Gotinga probó entonces tanto el anticuerpo “humanizado” como la vacuna de beta amiloide modificada –denominada TAPAS– en dos modelos de ratón diferentes de la enfermedad de Alzheimer. Y mediante técnicas de imagen similares a las que se emplean para diagnosticar alzhéimer en las personas descubrieron que tanto el anticuerpo, como la vacuna, ayudaban a que se restableciera la función neuronal, a incrementar el metabolismo de la glucosa en el cerebro, a restaurar la pérdida de memoria y a disminuir la formación de placas de beta amiloide.

“El anticuerpo humanizado TAP01_04 y la vacuna TAPAS se dirigen a una forma diferente de la proteína. Esto los hace realmente prometedores como tratamiento potencial del alzhéimer”

La doctora Bakrania ha afirmado que “el anticuerpo humanizado TAP01_04 y la vacuna TAPAS son muy diferentes a los anticuerpos o vacunas anteriores para la enfermedad de Alzheimer que se han probado en ensayos clínicos, porque se dirigen a una forma diferente de la proteína. Esto los hace realmente prometedores como tratamiento potencial de la enfermedad, ya sea como anticuerpo terapéutico o como vacuna. Los resultados obtenidos hasta ahora son muy interesantes y demuestran la experiencia científica del equipo. Si el tratamiento tiene éxito, podría transformar la vida de muchos pacientes”, destaca.

El profesor Carr concluye que “aunque la ciencia se encuentra todavía en una fase inicial, si estos resultados se reprodujeran en ensayos clínicos con humanos, podrían ser transformadores. Abre la posibilidad no solo de tratar el alzhéimer una vez detectados los síntomas, sino también de vacunar potencialmente contra la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas”, asegura.

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