PUBLICIDAD

Permarexia, eternamente a dieta
Contar las calorías ingeridas de forma compulsiva, escrutar las etiquetas y alternar continuas dietas milagro para adelgazar son signos de permarexia. Conoce los riesgos para la salud de este trastorno alimentario y cómo evitarlo.
Escrito por Leire Moneo, Periodista experta en alimentación

Consecuencias de la permarexia para la salud

Consecuencias de la permarexia para la salud

La permarexia, estar eternamente a dieta es un problema que, a largo plazo, pasa factura a la salud, tanto a nivel físico como psicológico. Tal y como explica la doctora Ana Zugasti, miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), “las denominadas dietas milagro son generalmente muy restrictivas, muy bajas en calorías, y aunque pueden conseguir una pérdida de peso a corto plazo (fundamentalmente a expensas de masa muscular y no de masa grasa), constituyen un riesgo inaceptable para la salud”, ya que pueden provocar diversos problemas:

  • Deficiencias nutricionales: por la falta de ingesta de proteínas, vitaminas y minerales al eliminar ciertos alimentos necesarios para el organismo.
  • Pérdida de masa muscular, lo que afecta al metabolismo basal del organismo y crea problemas en su ritmo y funcionalidad.
  • Trastornos del comportamiento alimentario, como anorexia y bulimia, a veces de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.
  • Efectos psicológicos negativos, como trastornos compulsivos, obsesivos y ansiedad.
  • Favorecer el efecto rebote, es decir, la rápida recuperación posterior del peso perdido, ya que al abandonar estas dietas hipocalóricas las personas que las siguen no han aprendido a comer saludablemente, y vuelven a las costumbres y hábitos que les hicieron ganar peso.

Los efectos para la salud de la permarexia dependerán del tipo de restricción a la que se someta el individuo durante un largo periodo de tiempo, según la dieta elegida, pero también según el tipo de compensación consecuente, así como el tiempo que se mantenga esa situación en el organismo. “Es decir, si hacemos una dieta pobre en hidratos de carbono, se compensará con un aumento en la ingesta de los otros dos macronutrientes (proteínas o de grasas).

Asimismo, habrá que analizar dentro de cada macronutriente, cuál es el tipo que se está restringiendo (siguiendo con el ejemplo, hidratos de carbono sencillos o complejos), y con cuál se está compensando (proteínas de origen animal o vegetal, o ácidos grasos saturados, moniinsaturados o poliinsaturados).

“Las distintas posibilidades de ‘intercambio’ pueden conllevar más o menos riesgos para la salud”, advierte la doctora Zugasti, quien añade que, además, existen nutrientes muy importantes para el funcionamiento del organismo (hierro, calcio o fibra, entre otros) que se pueden ver afectados según el tipo de restricción que se plantee por parte del individuo con permarexia.

Permarexia
La permarexia también afecta al equilibrio emocional del que la sufre.

Alteraciones en el organismo derivadas de la permarexia

Por ello, con estos hábitos incorrectos y repetidos en el tiempo asociados a la permarexia se incrementa el riesgo de presentar problemas de salud tan graves como:

  • Anemia, provocada por la falta de hierro en el organismo.
  • Osteoporosis, derivada de la escasez de calcio y la dificultad de absorción del mismo por parte del cuerpo.
  • Estreñimiento, por la falta de ingesta de fibras variadas, procedentes de granos enteros, semillas y legumbres.
  • Desregularización del metabolismo: pérdidas marcadas de peso en períodos cortos de tiempo pueden afectar negativamente a nuestro metabolismo basal.
  • Trastornos en la glándula tiroides, que es la piedra angular del funcionamiento del metabolismo y también el regulador de las emociones
  • Úlceras de estómago, a consecuencia de la desnutrición, pues la carencia nutricional disminuye la citoprotección (proceso por el cual ciertos agentes químicos protegen a las células de factores dañinos).
  • Hipoglucemia, porque la falta de azúcar en sangre provoca la sensación de fatiga, mareos, visión borrosa e, incluso, puede desencadenar la pérdida de conocimiento o de la consciencia.

Actualizado: 7 de Noviembre de 2018

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD