Exhibicionismo, ¿qué problemas oculta?

Analizamos qué se esconde tras la gabardina de una de las parafilias más peculiares: el exhibicionismo, un problema que aparte de afectar al involuntario público, puede generar angustia en quién lo comete.

Qué es el exhibicionismo, perfil y cómo se trata

Exhibicionista mostrando su cuerpo a una mujer

Actualizado: 19 de noviembre de 2022

Probablemente habrás oído hablar de ‘parafilias’ en más de una ocasión pero… ¿Sabes exactamente a qué se refiere este término? La próxima vez no te pillarán desprevenido, pues en este artículo vamos a explicarte en qué consisten, además de presentarte una de sus condiciones más populares: el exhibicionismo.

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El termino parafilia se refiere a un elenco de fantasías sexuales atípicas, muy potentes y concretas relacionadas con un elevado nivel de excitación sexual. Ojo, no te confundas con las fantasías sexuales de las que hablábamos en uno de nuestros artículos anteriores, en esta ocasión se caracterizan por un patrón sexual normalmente reiterativo y de carácter imperativo, capaz de crear una sensación de angustia a quién lo padece, además de la posibilidad de llegar a afectar a personas totalmente ajenas a éstas.

La pedofilia, el sadismo, el masoquismo, el fetichismo transvestista, el voyeurismo, el froteurismo o el exhibicionismo, del cual hablaremos a continuación, son algunos ejemplos de estas prácticas.

Qué es el exhibicionismo

Ahora que ya conocemos un poco más acerca de este concepto, haremos especial hincapié en una de las parafilias más conocidas e ilustradas. ¿O acaso si mencionamos la palabra exhibicionismo no te viene a la cabeza la típica gabardina? Vamos a ver qué se esconde tras ella…

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El exhibicionismo hace referencia a la necesidad de mostrar a otra persona sus genitales, cuyo objetivo radica en captar la atención de un público que no espera tal desarropada actuación. Por lo general, el individuo exhibicionista no pretende tener un encuentro sexual con la persona sorprendida, si no que el mero hecho de exhibirse constituye para él la propia acción sexual, que podrá ser complementada con una masturbación durante o después de la misma.

Por lo general debemos buscar su origen en las experiencias tempranas del individuo, quien a raíz del interés que le hayan podido suscitar alguno de los juegos cercanos a la adolescencia dónde la exhibición ha estado presente ha consolidado conductas habitualmente precoces que, lejos de cesar, le han acompañado hasta la edad adulta.

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Seguro que al hablar de exhibicionistas te vienen a la mente algunos ejemplos al respecto, y es que este asunto desvela una gran diversidad de variantes que van desde los desnudos en eventos públicos, hasta los acercamientos provocados al aire libre, pasando por las multiopcionales nuevas tecnologías, que brindan la oportunidad de compartir todo tipo de material erótico, incluso propio, a través de la red. 

Persona vestida con una gabardina y gafas de sol
En la mayoría de los casos los exhibicionistas son hombres

Perfil de un exhibicionista

Cuando hablamos de personas que presentan una parafilia como el exhibicionismo solemos referirnos a hombres en la inmensa mayoría de los casos. Por regla general, el perfil psicológico de un exhibicionista es el de una persona que no presenta agresividad ni constituye una amenaza, pues les caracteriza un marcado rasgo de introversión y retraimiento, acompañado de una falta de confianza en sí mismos que probablemente les empuje a culminar dichas acciones como forma de actividad sexual.

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Diagnóstico del exhibicionismo

En este apartado queremos responder a una pregunta que quizá te hayas planteado a lo largo de la lectura de este artículo: ¿Quiere decir que cualquier interés por estas esferas constituye un trastorno sexual?

En absoluto, para cualquier diagnóstico de este tipo lo primero que deberemos tener en cuenta es diferenciar claramente un uso sano y apropiado de fantasías y conductas sexuales, de los trastornos parafílicos que ocasionan importantes conflictos tanto personales como sociales. En este sentido, aspectos como las molestias de tipo psíquico en el individuo que las experimenta, la evidencia de ciertas alteraciones en la función sexual, la existencia de problemas comunitarios o legales y la implicación en estas prácticas de personas sin su consentimiento, serán algunas de las claves que nos ayudarán a identificar un perfil de exhibicionismo en el paciente.

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En el caso del exhibicionismo, para llegar a un diagnóstico del mismo, tendremos en cuenta, además de la existencia de la fantasía sexual por un tiempo prolongado, si la persona en cuestión ha satisfecho de manera real su necesidad y valorar si ésta le produce una notable desazón.

Hombre fotografiándose sus partes íntimas
Hay que reconducir el placer mediante otras fantasías sexuales más adecuadas.

Tratamiento del exhibicionismo

La aportación de las intervenciones psicoterapéuticas para el tratamiento del exhibicionismo es interesante, pues los programas centrados en trabajar tanto las cogniciones como los comportamientos en estos pacientes evidencian resultados muy positivos.

Estos serán los principales matices sobre los que dirigiremos nuestra actuación para corregir la actividad del exhibicionista en una consulta sexológica:

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  • Intentaremos dominar y disminuir la atracción que provocan estas actuaciones exhibicionistas e intercambiarlas por otras mucho más ajustadas para el individuo y su entorno a través de distintas técnicas. En este sentido, será especialmente útil para reconducir de manera adecuada el placer la recomendación de fantasías sexuales oportunas, que el individuo podrá reforzar mediante la masturbación en la intimidad; así como relacionar su impulso exhibicionista con consecuencias desagradables que le hagan desistir de su actuación.
  • Llevaremos a cabo un exhaustivo entrenamiento en empatía, de forma que el afectado sea capaz de comprender la trascendencia y alcance que sus actos pueden llegar a tener para los demás.
  • También dotaremos al paciente de las habilidades sociales que le permitan expresar de forma adecuada sus inquietudes en materia sexual. El término asertividad cobra especial interés en este sentido, pues debemos lograr que el exhibicionista sea capaz de manifestar y pactar sus deseos de forma apta y consensuada, sin obligar ni intimidar a los demás.
  • Trabajaremos sobre las ideas irracionales que pueda haber desarrollado el paciente, rebatiéndolas y sustituyéndolas por otras mucho más reales y adaptativas.
  • Programaremos tareas y estrategias orientadas a fomentar el control de sus impulsos, promoviendo un manejo oportuno de su propio comportamiento. Para ello, intentaremos que el paciente evite cualquier hábito que le pueda recordar y provocar la necesidad de llevar a cabo la conducta a corregir y lo intercambiaremos por otra opción que pueda evocar en él una mejor respuesta. Un buen ejemplo de ello podría ser el evitar los lugares donde el individuo haya sentido la necesidad de llevar a cabo su exhibición.

Creado: 30 de mayo de 2014

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