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Mente y emociones
Exhibicionismo
Analizamos que se esconde tras la gabardina de una de las parafilias más peculiares: el exhibicionismo, un problema que a parte de afectar al involuntario público, puede generar angustia en quién lo comete.
Escrito por María Jiménez Albundio, Psicóloga y sexóloga clínica especialista en infertilidad

Parafilias y exhibicionismo

Exhibicionista mostrando su cuerpo a una mujer

Probablemente habrás oído hablar de ‘parafilias’ en más de una ocasión pero… ¿Sabes exactamente a qué se refiere este término? La próxima vez no te pillarán desprevenido, pues en este artículo vamos a explicarte en qué consisten, además de presentarte una de sus condiciones más populares: el exhibicionismo.

El termino parafilia se refiere a un elenco de fantasías sexuales atípicas, muy potentes y concretas relacionadas con un elevado nivel de excitación sexual. Ojo, no te confundas con las fantasías sexuales de las que hablábamos en uno de nuestros artículos anteriores, en esta ocasión se caracterizan por un patrón sexual normalmente reiterativo y de carácter imperativo, capaz de crear una sensación de angustia a quién lo padece, además de la posibilidad de llegar a afectar a personas totalmente ajenas a éstas.

La pedofilia, el sadismo, el masoquismo, el fetichismo transvestista, el voyeurismo, el froteurismo o el exhibicionismo, del cual hablaremos a continuación, son algunos ejemplos de estas prácticas.

Qué es el exhibicionismo

Ahora que ya conocemos un poco más acerca de este concepto, haremos especial hincapié en una de las parafilias más conocidas e ilustradas. ¿O acaso si mencionamos la palabra exhibicionismo no te viene a la cabeza la típica gabardina? Vamos a ver qué se esconde tras ella…

El exhibicionismo hace referencia a la necesidad de mostrar a otra persona sus genitales, cuyo objetivo radica en captar la atención de un público que no espera tal desarropada actuación. Por lo general, el individuo exhibicionista no pretende tener un encuentro sexual con la persona sorprendida, si no que el mero hecho de exhibirse constituye para él la propia acción sexual, que podrá ser complementada con una masturbación durante o después de la misma.

Por lo general debemos buscar su origen en las experiencias tempranas del individuo, quien a raíz del interés que le hayan podido suscitar alguno de los juegos cercanos a la adolescencia dónde la exhibición ha estado presente, ha consolidado conductas habitualmente precoces que lejos de cesar le han acompañado hasta la edad adulta.

Seguro que al hablar de exhibicionistas te vienen a la mente algunos ejemplos al respecto, y es que este asunto desvela una gran diversidad de variantes que van desde los desnudos en eventos públicos, hasta los acercamientos provocados al aire libre, pasando por las multiopcionales nuevas tecnologías, que brindan la oportunidad de compartir todo tipo de material erótico, incluso propio, a través de la red. 

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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