Deadnaming, una ofensa para las personas transexuales

El deadnaming es la práctica de llamar a una persona transexual por su nombre de nacimiento. Te contamos cómo les repercute psicológicamente y qué medidas se pueden implementar para evitar el odio hacia este colectivo.
Deadnaming, ofensa para personas transexuales

Actualizado: 29 de junio de 2021

Las personas transexuales –cuya identidad de género no se corresponde con el sexo que tiene al nacer– deben enfrentarse muchas veces a que les pregunten cómo se llamaban ‘antes’, o incluso que, directamente, les llamen por su nombre de nacimiento, en vez de por aquel con el que se sienten más a gusto tras su cambio de género. Es lo que se ha denominado bajo el neologismo de deadnaming, te contamos cómo puede afectar psicológicamente al colectivo trans.

Literalmente deadname significa ‘nombre muerto’, y su práctica ha sido prohibida en la red social Twitter por considerarla como una conducta de incitación al odio “prohibimos el uso equivocado de género (misgendering) o el uso del ‘nombre muerto’ (deadnaming) en referencia a las personas transgénero”. Bajo sus términos, Twitter podría borrar la cuenta de aquellos que incumplan esta normativa.

Usar el nombre anterior de una persona trans puede generar violencia e indefensión y si además es intencional, se convierte en un acto de discriminación

En algunas ocasiones aquellos que practican el deadnaming lo hacen por desconocimiento o sin ánimo de ofender, mientras que también hay quienes lo hacen con un afán de hacer daño o ridiculizar. En cualquiera de los casos, usar el nombre anterior de una persona trans puede generar violencia e indefensión en las personas concernidas, y si, además es intencional, se convierte en un acto de discriminación flagrante, nos explica José Antonio Martín Vela, miembro del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) y experto en atención a atención a jóvenes LGBT.

Efectos psicológicos del deadnaming

Según el informe sobre la encuesta transgénero en EE.UU. de 2015, solo el 11% de los participantes tenía su nombre y género deseado en identificaciones y registros. Además, Martín Vela nos ha explicado que “en el caso de las personas trans, el nombre está haciendo referencia al género que se le asignó al nacer y del que están intentando escapar. Aparece en documentos oficiales y genera malestar por incongruencia con el género y la apariencia de las personas”.

Deadnaming, una ofensa para los transexuales

Desde Transexualia, la Asociación Española de Transexuales, nos informan que “para las personas con transexualidad es una cuestión de dignidad personal que se le llame por su ‘nombre sentido’, es decir, aquel que se corresponde con su sexo sentido y no el registral. Llamarle por su nombre ‘de bautismo’ incide en su sentido de vulnerabilidad frente a quienes desde posiciones de intransigencia expresan opiniones o llevan a cabo acciones movidas por el odio, como la transfobia”.

Las personas que sufren deadnaming reiterado pueden llegar a padecer ansiedad, depresión o incluso sentir vergüenza o inseguridad

Llamar a una persona transexual por su nombre de nacimiento puede ofenderles, además de generarles inseguridad y en algunos casos vergüenza y miedo a ser juzgados. Todo esto, si se produce de forma reiterada, por ejemplo, en el seno familiar por una falta de comprensión o en el terreno escolar, puede acabar desencadenando ansiedad y depresión en aquellos que lo sufren.

Soledad Fernández Costas, vicepresidenta de Chrysallis, la Asociación de Familias de Menores Trans, manifiesta a Webconsultas que “entendiendo que no respetar el nombre elegido por la persona trans es negar su existencia, los efectos psicológicos son los que caben esperar. Baja autoestima, inseguridad, problemas en el desarrollo escolar, dificultades para establecer relaciones entre sus iguales y, sobre todo, una tremenda sensación de aislamiento, discriminación y rechazo”.

Deadnaming, concepto

Añade que todos estos efectos solamente pueden ser negativos en etapas como la infancia y la adolescencia, ya que son etapas claves en la formación de las personas en cuanto a su personalidad, por lo que puede llegar a verse seriamente comprometido su futuro.

Además, hay que tener en cuenta que las personas trans “se enfrentan a una burocracia compleja y tediosa para evitar que, por ejemplo, en la sala de espera del médico usen un nombre de mujer cuando es un varón trans quien va a ser atendido”, expone José Antonio Martín Vela. También puede darse el caso de que se le nieguen algunos servicios o beneficios por no corresponderse el nombre de la identificación con la imagen de la persona, que haya acoso verbal y en algunos casos desafortunados hasta violencia física.

¿Qué se puede hacer para evitar el deadnaming?

El experto en atención a jóvenes LGBT de COGAM reconoce que es positivo que las redes sociales den pasos para adecuar sus usos a los Derechos Humanos, ya que esto lo que hace es indicar la sensibilización que se vive a nivel social y lo necesario que es que se impida el acoso. Pero también alerta de que desde las instituciones educativas se debe formar y sensibilizar siguiendo los marcos constitucionales y legales, más allá de la formación reglada, ampliando a educación no formal a través de centros juveniles y acciones educativas.

Si conoces a una persona trans evita preguntarle por su nombre ‘antiguo’ o ‘el de antes’, es posible que no se sienta cómodo hablando de ello, además, si le presentas a alguien intenta evitar cualquier referencia a su identidad anterior. Es importante que recuerdes el nuevo nombre de esa persona para usarla en cualquier situación, en ninguna circunstancia recurras al nombre de nacimiento, pues algo muy típico es hacerlo cuando la persona está enfadada o quiere ofenderla. También puedes aportar tu granito de arena educando a tus hijos sobre este tema, al final un nombre no es más que la designación con la que se siente bien una persona, haz que ellos sepan desde pequeños que hay que respetar la identidad propia de los demás.

Deadnaming, identidad de género
Otro paso más que se está llevando a cabo se plantea en la nueva Proposición de la Ley Trans, que, aunque todavía no está escrita ya está dando mucho que hablar. Y es que en ella se recoge la despatologización de las personas trans, esperando que la nueva normativa elimine el requerimiento de entregar un diagnóstico médico o psicológico de disforia de género, y un documento acreditativo del sometimiento a tratamiento hormonal durante al menos dos años para poder cambiar de sexo en el registro civil.

Además, también incluye la norma de que los menores de edad –al menos 16 años– podrán solicitar el reconocimiento de su identidad de género y el cambio de nombre en el registro sin necesidad del consentimiento paterno. La futura ley también permitirá, en principio, que los extranjeros con residencia legal en España puedan solicitar el cambio de sexo y nombre en su tarjeta de residencia o permiso de trabajo, algo que no se puede hacer a día de hoy.

Creado: 3 de marzo de 2021

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