Tickling o knismolagnia, el erotismo de las cosquillas

El tickling o knismolagnia es un juego de roles en el que se utilizan las cosquillas, ya sean suaves o más intensas, para excitarse, ya sea por hacerlas o recibirlas. Descubre más sobre cómo disfrutar este fetiche sexual.
Práctica sexual que usa las cosquillas para excitar

Actualizado: 10 de agosto de 2021

El sexo es un mundo lleno de experiencias, pues no solo se basa en la penetración, sino que hay mucho más allá y se puede disfrutar del placer de muchas maneras distintas. Una de ellas es mediante las cosquillas, es lo que se ha denominado knismolagnia o tickling. Sigue leyendo y conocerás todo sobre este fetiche sexual.

Las cosquillas es una forma de estimulación que se produce cuando se pasa un objeto o los dedos por la piel, y pueden ser desde suaves –con ligeros movimientos con las yemas de los dedos, con las uñas o con, por ejemplo, plumas–, hasta intensas, que directamente presionan ciertas zonas para despertar la risa del contrario, como puede ser en las axilas o en el vientre.

Las cosquillas del tickling de hacen con plumas, cepillos o solo con las manos y pueden excitar tanto al que las hace como al que las recibe

Algo que puede ser una tortura para unos, se convierte en una vía de placer para otros. Y es que, en el tickling no solo las cosquillas son las que producen la excitación, sino que también es el ambiente que se crea alrededor, por lo que se puede disfrutar haciéndolas, recibiéndolas o simplemente por la situación de dominación frente al otro que supone. Incluso verlo a través de una pantalla puede ser excitante, de ahí que exista un tipo o categoría de porno en el que predominan las cosquillas.

En qué consiste el arte sexual del tickling

La knismolagnia en un terreno sexual puede suponer un juego erótico independiente al coito, incluso sin necesidad de quitarse la ropa, o estar vinculado a él, nos explica Arola Poch, psicóloga y sexóloga. Lo importante es disfrutar el momento, pues se puede llegar al orgasmo con estas cosquillas o simplemente ser un juego de pareja, la cuestión es generar una serie de reacciones en el cuerpo generadas por las cosquillas.

“No tengo datos de como de común es llegar al orgasmo por cosquillas. Pero sí puedo decir que hay múltiples vías de llegar al orgasmo. Hay que tener en cuenta que el orgasmo se produce en el cerebro. Las cosquillas producen risa y, con ella, endorfinas que estimulan las áreas del cerebro que se vinculan al goce y al deseo. Además, tras una sesión de ticking se experimenta relajación y sensación de bienestar. Todas estas sensaciones pueden ser similares a las que se sienten tras haber llegado al clímax”, explica la sexóloga

Cosquillas eróticas en la pareja

Las cosquillas se pueden hacer en cualquier parte del cuerpo, aquí entra la experimentación y el conocer a tu pareja, hay que dar con su punto débil. Las zonas más comunes son las clavículas, axilas, costillas, estómago, parte interna de los muslos, detrás de rodillas y codos… y se pueden estimular con los dedos, con plumas, juguetes sexuales, cepillos, peines o cualquier objeto con textura, el límite lo marcáis vosotros.

¿Son seguras las cosquillas sexuales?

Seguro que estás pensando en como podrías aguantar las cosquillas sin moverte y lo normal en esta práctica es que la persona que las recibe esté atada, siempre y cuando sea de mutuo acuerdo, y en muchas ocasiones se opta por tapar los ojos para intensificar las sensaciones y centrarse en los estímulos recibidos por la piel.

El erotismo de las cosquillas

Precisamente de este hecho de estar atado también puede suponer un punto de excitación, es una práctica muy común en el BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo). Ver atada a la pareja puede infundir una sensación de control y de sumisión por la otra parte que puede generar placer en ambos. Lo mejor en estos casos es que se establezca un tiempo o una palabra de seguridad por si se quiere parar por cualquier motivo.

Es muy común que el tickling se practique con la persona atada, así se realizan mejor las cosquillas y aporta un ambiente de sumisión que aporta un extra de excitación

“Como todo fetiche, no sabemos por qué se producen. Lo más habitual es que ese juego se haya erotizado, es decir, se haya vinculado con el erotismo a través de la excitación”, explica Arola Poch. Aunque pueden parecer muy intensas, las cosquillas tienen muy pocos riesgos para la salud, más allá de que se sufra algún golpe derivado de los movimientos generados por el reflejo de las propias cosquillas.

Además la knismolagnia tiene la ventaja de que es una práctica erótica en la que no se tienen porque intercambiar fluidos, reduciendo el riesgo de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y de embarazos no deseados.

Mucha risa también puede provocar desmayos, pero son muy poco frecuentes. Para evitarlo, y tal como hemos comentado antes, lo mejor es que se establezca una palabra de seguridad que indique que hay que parar. Después de saberlo todo ¿te atreves a probar el tickling?

Creado: 3 de agosto de 2021

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