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Amaxofobia: cómo superar el miedo a conducir
Conducir es una tarea cotidiana que hacemos casi sin pensar. Sin embargo, para algunas personas ponerse al volante supone una fuente de ansiedad intensa debido al miedo que les genera. Aprende cómo superar la amaxofobia.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Causas y consecuencias de la amaxofobia

Cuando alguien padece una fobia o miedo intenso a conducir, debemos saber que solo una evaluación exhaustiva del problema puede determinar las causas de la amaxofobia. No obstante, en un alto porcentaje de los casos, aparece derivada o asociada a problemas de tipo agorafóbico como hemos descrito en el apartado anterior. Este tipo de personas, suele sentir miedo a que su malestar psicofisiológico (frecuentemente las palpitaciones y la tensión asociada a la ansiedad) les haga perder el control del vehículo y tengan un accidente de tráfico.

En otros casos, el problema reside en el grado de control que el individuo desea tener sobre todas las circunstancias de su vida (la conducción incluida). Estas personas suelen tener miedo a perderse, a que alguien interrumpa en su marcha por una maniobra inadecuada y ellos no sepan cómo reaccionar, a que el coche se les estropee y no puedan recibir ayuda, etcétera. Este perfil de individuos tienden a transitar por lugares o caminos conocidos, reduciendo así su nivel de incertidumbre.

Miedo a conducir

Por otro lado, la vivencia de situaciones traumáticas conduciendo (como haber sufrido un accidente de tráfico), la visualización de las mismas, o bien que alguien cercano se las haya contado, son otras de las posibles casusas de la amaxofobia.

Como vemos, la fobia a conducir es un problema complejo y explicado por diferentes causas, por lo que ningún paciente es igual al otro. Es por ello, que como veremos, de cara al tratamiento habrá que conocer los parámetros específicos que determinan el problema (por ejemplo si se presenta al conducir solo o al hacerlo acompañado, de día o de noche, etcétera).

De cara al tratamiento, el hecho de por qué se mantiene la amaxofobia, es tan importante como la causa de la misma. Para ello, la evitación y el escape de la situación de conducir, así como el apoyo social que reciben de los otros tiene mucho que decir. Frecuentemente, encontramos a personas con amaxofobia que evitan insistentemente la situación de conducir, o bien, si experimentan mucha ansiedad, buscan atajos. Este hecho, hace que a corto plazo (casi momentáneamente) su ansiedad se vea disminuida por lo que aprenden a que evitando o escapando de dicha situación su ansiedad desaparece. Este hecho “no les permite aprender” estrategias de control de la ansiedad durante la conducción. Es decir, no aprenden a que progresivamente, nos habituamos a ese miedo el cual iría reduciéndose de forma progresiva. Es por ello que, lejos de que el tiempo soluciones el problema, éste se vaya incrementando cada vez más si no recibe tratamiento.

Accidente de tráfico

Al mismo tiempo, muchas de estas personas tienden a ser auxiliadas o se les facilita más la vida debido a su problema (por ejemplo conducen otras personas por ellas, se les permite llegar tarde al trabajo, cogen taxis, se preocupan por su situación…). Este hecho supone un importante refuerzo positivo para el ser humano (el refuerzo social) que sin embargo puede estar presente en el manteniendo del problema.

Consecuencias de sufrir fobia a conducir

En lo que respecta a las consecuencias de la amaxofobia, estas podrían dividirse en externas o internas al individuo:

  • Las consecuencias externas tendrían que ver con todo aquello del entorno del individuo que este miedo intenso a conducir hace que cambie. Así, la persona con amaxofobia deja de hacer cosas que antes realizaba sin dificultades, lo que puede suponer una importante interferencia en su vida profesional (llegar tarde al trabajo, no poder acceder a ciertos puestos o destinos…), y en sus relaciones sociales (evitar ciertos viajes, no poder llevar a los niños al colegio, perder autonomía…).
  • Las consecuencias a nivel interno implican a todos aquellos cambios referidos a la percepción de sí mismo desde que padece la agorafobia y que, por supuesto, influyen también de forma indirecta en su vida. La falta de comprensión del problema hace que no sea capaz de comenzar si quiera a manejarlo y sus niveles de ansiedad se incrementen. Así mismo, es frecuente encontrar en este tipo de pacientes una acusada reducción de los niveles de autoestima, incremento del sentimiento de vulnerabilidad y del de inseguridad, desarrollando así conductas evitativas hacia el hecho de conducir y dependientes hacia otras personas con las que se sienten más seguros.

Actualizado: 1 de Abril de 2019

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