Distimia, crónicamente tristes
Todos hemos tenido una mala racha, en la que estamos apáticos y abatidos; pero si este estado se mantiene durante años podemos estar sufriendo un trastorno del estado de ánimo denominado distimia.

Síntomas de la distimia y cómo se diagnostica

Dr. Juan Moisés de la Serna

Por: Dr. Juan Moisés de la Serna

Doctor en Psicología

José González Sancho

Revisado: José González Sancho

Periodista especializado en salud y bienestar

Actualizado: 20 de mayo de 2024

Entre las quejas que manifiestan con mayor frecuencia las personas que acuden a la consulta médica por un sentimiento continuado de apatía, tristeza o abatimiento, se pueden destacar los siguientes signos de distimia:

  • Estado de ánimo deprimido o irritable (en el caso de niños y adolescentes): los pacientes suelen reportar sentirse deprimidos la mayor parte del día, casi todos los días. Este estado de ánimo puede ser descrito como una tristeza constante, un sentimiento de vacío o irritabilidad.
  • Anhedonia: pérdida de interés por las cosas o actividades que antes resultaban placenteras .
  • Sentimientos de culpa, minusvalorándose a sí mismo.
  • Percepción de sí mismo como “triste” o “desanimado”.
  • Persistencia de dicho estado durante mucho tiempo (al menos un año en el caso de niños y adolescentes, y dos años si se trata de un adulto).

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Para realizar el diagnóstico de este este trastorno depresivo persistente, además de tener en cuenta la entrevista en la que el paciente refiera lo anterior, se debe explorar también la presencia de dos o más de los siguientes síntomas de distimia:

  • Alteraciones del apetito (puede presentarse en exceso o en defecto): pérdida de apetito y pérdida de peso significativa, o aumento del apetito y aumento de peso.
  • Escasez de energía y fatiga: sensación persistente de cansancio o falta de energía, que no mejora con el descanso.
  • Baja autoestima: sentimientos de inutilidad o culpa excesiva o inapropiada. Los pacientes pueden ser extremadamente autocríticos y tener una autoimagen negativa.
  • Dificultad para concentrarse (incluso cuando se trata de actividades lúdicas como leer un libro o ver una película), recordar cosas y para tomar decisiones. Esto puede interferir con el trabajo, la escuela y otras actividades diarias.
  • Sentimiento de desesperanza, pesimismo y falta de ilusión: perspectiva pesimista sobre el futuro y falta de esperanza de que las cosas mejoren.
  • Estado de ánimo irritable.
  • Alteraciones del sueño (que al igual que ocurre con el apetito, puede presentarse en exceso o en defecto).
  • Propensión a somatizar y sufrir cefaleas y cansancio injustificado.
  • Evitar las relaciones y actividades sociales.
  • Bajo rendimiento escolar o laboral.
  • Síntomas crónicos y persistentes, más leves que los de la depresión, aunque su intensidad también puede variar a lo largo del tiempo.
Mujer triste con diagnóstico de distimia

Diagnóstico de la distimia

Como se puede deducir, la distimia es una enfermedad silenciosa, con una sintomatología leve que puede llegar a pasar desapercibida, siendo en muchos casos, difícil establecer su comienzo; además, antes de poder establecer el diagnóstico de distimia hay que descartar otras causas que pueden estar detrás, como problemas físicos (como el hipotiroidismo) o un origen médico (al estar consumiendo algún tipo de medicamento que justifiquen dicho estado).

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Igualmente, hay que prestar especial cuidado para diferenciarlo de otros trastornos con síntomas parecidos, como el trastorno depresivo breve recurrente o el trastorno de personalidad depresiva:

  • En el primero se experimentan múltiples trastornos depresivos a lo largo de la vida, pero estos son episódicos y aislados, y muestran una sintomatología más grave.
  • Con respecto al trastorno de personalidad depresiva, éste es un rasgo permanente de la persona, luego se puede diagnosticar la distimia si ha tenido un inicio tardío.

A pesar de lo indicado con anterioridad, hay que resaltar que la distimia suele presentarse junto con otros trastornos tanto físicos como psicológicos. Entre los primeros estaría el dolor crónico, la fibromialgia y el síndrome de colon irritable; entre las enfermedades mentales, se suele presentar junto con depresión mayor en el 40% de los casos, denominándose entonces depresión doble; pero también puede ir acompañada de trastornos de ansiedad, especialmente del trastorno por crisis de angustia.

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Así pues, el diagnóstico de la distimia lo realiza un profesional de la salud mental mediante una evaluación clínica que incluye un historial detallado de los síntomas y su duración, así como una evaluación de cualquier otro trastorno mental que pueda estar presente. Para ello, recopilará un historial detallado de los síntomas actuales, su duración y su impacto en la vida diaria del paciente. Revisará posibles antecedentes familiares de depresión u otros trastornos mentales, así como la posible existecia de un historial de episodios depresivos anteriores y cualquier tratamiento previo. También se observa y evalúa el comportamiento, la apariencia, el estado de ánimo, el pensamiento, la percepción y la cognición del paciente.

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Por otro lado, puede utilizarse herramientas estandarizadas como el Inventario de Depresión de Beck (BDI) o la Escala de Depresión de Hamilton (HAM-D) para cuantificar la severidad de los síntomas. Así como aplicar entrevistas estructuradas, como la Entrevista Clínica Estructurada para Trastornos del Eje I del DSM (SCID), para asegurar un diagnóstico preciso.

Criterios diagnósticos del DSM-5

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales resumen bien los requisitos para llegar a un diagnóstico de trastorno depresivo persistente:

  • Duración: los síntomas deben estar presentes durante al menos dos años (uno en niños y adolescentes), con períodos sin síntomas que no excedan los dos meses.
  • Número de síntomas: al menos dos de los síntomas adicionales (apetito, sueño, energía, autoestima, concentración, desesperanza) deben estar presentes junto con el estado de ánimo deprimido.
  • Exclusión de trastornos mayores: asegurarse de que no haya episodios de depresión mayor o manía durante los primeros dos años de síntomas persistentes, lo cual distinguiría la distimia del trastorno bipolar o la depresión mayor recurrente.
  • Impacto en la vida: los síntomas deben causar malestar significativo o deterioro en áreas importantes de la vida del individuo, como el trabajo, la escuela, las relaciones sociales y las actividades cotidianas.

Creado: 1 de marzo de 2013

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