Distimia, crónicamente tristes
Todos hemos tenido una mala racha, en la que estamos apáticos y abatidos; pero si este estado se mantiene durante años podemos estar sufriendo un trastorno del estado de ánimo denominado distimia.

Tratamiento de la distimia: opciones para combatir la tristeza crónica

Dr. Juan Moisés de la Serna

Por: Dr. Juan Moisés de la Serna

Doctor en Psicología

José González Sancho

Revisado: José González Sancho

Periodista especializado en salud y bienestar

Actualizado: 20 de mayo de 2024

El tratamiento de la distimia, o trastorno depresivo persistente, requiere un enfoque integral que puede incluir psicoterapia, medicación, y cambios en el estilo de vida. Por lo general, la combinación de psicoterapia y medicación es más efectiva que cualquiera de las dos intervenciones por separado. El enfoque combinado puede proporcionar alivio sintomático a corto plazo mientras se trabaja en la modificación de patrones de pensamiento y comportamiento a largo plazo. Aunque siempre hay que tener en cuenta que cada paciente es único, y el tratamiento debe adaptarse a las necesidades específicas, circunstancias y preferencias de cada individuo:

Psicoterapia para hacer frente a la distimia

Entre las terapias psicológicas empleadas en el tratamiento de la distimia están:

  • Las psicoterapias cognitivas, orientada a proporcionar las herramientas necesarias para hacer frente a las necesidades diarias, así como a combatir los pensamientos negativos sobre uno mismo, el mundo que le rodea o el futuro (pilares del pensamiento depresivo).
  • Las psicoterapias conductuales, dirigidas a aumentar la actividad del paciente, proporcionándole experiencias satisfactorias, aumentando así su autoestima e independencia; igualmente se trabaja con técnicas de relajación para controlar el estrés.
  • El psicoanálisis, como método de autodescubrimiento, que según ésta corriente explora los patrones inconscientes y los traumas responsables de la sintomatología de la distimia, en cuyo origen se encuentran las relaciones establecidas en las primeras etapas de la vida. Para ello utiliza el análisis de sueños, la exploración de la infancia y la transferencia para ayudar al paciente a comprender sus emociones y relaciones.
  • Terapia interpersonal: se enfoca en mejorar habilidades de comunicación y las relaciones personales que pueden contribuir a los síntomas depresivos. Se enfoca en áreas específicas como el duelo, las disputas interpersonales y las transiciones de roles.
  • Terapia de aceptación y compromiso: su objetivo es ayudar a los pacientes a aceptar sus pensamientos y sentimientos sin juzgarlos y comprometerse con acciones que reflejen sus valores personales. Para lograrlo, se centra en la aceptación y la atención plena (mindfulness) para reducir el impacto de los pensamientos y emociones negativos.

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Medicación para tratar la distimia

Además de lo anterior, estas psicoterapias suelen ir acompañadas con una intervención farmacológica, supervisada médicamente, en donde se recetan antidepresivos, que en el caso de algunos pacientes tendrán que tomarlos durante toda su vida. Entre las opciones manejadas por los especialistas se encuentran:

  • Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS): como fluoxetina, sertralina y escitalopram, que aumentan los niveles de serotonina en el cerebro.
  • Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Noradrenalina (IRSN): como venlafaxina y duloxetina, que aumentan tanto la serotonina como la noradrenalina.
  • Antidepresivos tricíclicos y tetracíclicos: como amitriptilina y mirtazapina, que pueden ser eficaces pero tienen más efectos secundarios.
  • Inhibidores de la Monoaminooxidasa (IMAO): como la fenelzina, que se utilizan menos frecuentemente debido a sus restricciones dietéticas y potenciales interacciones medicamentosas.

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Consejos para prevenir la distimia

Entre las acciones que se pueden llevar a cabo para prevenir la distimia podemos destacar:

  • Realizar diariamente algún tipo de actividad deportiva moderada, aunque sólo sea pasear, preferentemente al aire libre. El ejercicio físico regular, especialmente el aeróbico, puede mejorar significativamente el estado de ánimo y reducir los síntomas de la depresión.
  • Llevar un sistema de comidas adecuado, en el que se eviten los excesos o las dietas prolongadas. Una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables puede mejorar el bienestar general y los niveles de energía.
  • Mantener un nivel moderado de actividad (trabajo/estudio) diaria, evitando situaciones de estrés, en el que la persona se pueda sentir útil con aquello que hace.
  • Cuidar las relaciones sociales, ya sean familiares o de amistad, consolidando relaciones emocionales duraderas y de calidad. Mantener relaciones sociales positivas y buscar apoyo de amigos, familiares o grupos de apoyo puede proporcionar una red de apoyo emocional crucial.
  • Dormir alrededor de ocho horas diarias, tiempo que puede variar en función de la edad, teniendo en cuenta que debe ser el suficiente para recuperarse y poder rendir adecuadamente al día siguiente. Mantener una rutina de sueño regular, evitar la cafeína y las pantallas antes de acostarse, y crear un ambiente de sueño cómodo y oscuro pueden ayudar a mejorar el sueño.
  • Practicar técnicas de mindfulness y meditación puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la regulación emocional.

  • Terapias como la arteterapia, la musicoterapia o la escritura terapéutica pueden ser útiles para algunos pacientes.

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Creado: 1 de marzo de 2013

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