Niños con apnea y problemas de conducta presentan cambios cerebrales

Descubren que los niños con apneas del sueño que roncan habitualmente tienen alteraciones en el lóbulo frontal del cerebro, lo que puede explicar la aparición de problemas de conducta como hiperactividad, falta de atención o agresividad.
Escrito por: Caridad Ruiz

14/04/2021

Apnea infantil se relaciona con TDAH

Cuando un niño ronca de forma regular suele deberse a unas amígdalas muy grandes o adenoides (más conocidas como vegetaciones), un problema, el de la apnea del sueño infantil, vinculado a déficit de atención, hiperactividad o dificultades para el aprendizaje, una relación que hasta hora no se conocía muy bien a qué debía. Ahora, un reciente y amplio estudio, señala que existen cambios cerebrales significativos en estos niños que explicaría esta vinculación.

Una investigación estadística de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland (EE.UU.), publicada en Nature Communications, afirma que estos pequeños roncadores pueden presentar alteraciones en la estructura del lóbulo frontal de su cerebro, vinculados a problemas de conducta y comportamiento. Los investigadores analizaron imágenes obtenidas con resonancia magnética de 10.140 preadolescentes estadounidenses de 9 y 10 años, inscritos en un estudio llamado 'Desarrollo Cognitivo Cerebral Adolescente', que se lleva a cabo en EE.UU.

Unas amígdalas muy grandes, vegetaciones u obesidad, suelen ser la causa de las apneas y los ronquidos en los niños, que impiden que duerman bien

Buscaban confirmar lo que estudios anteriores habían sugerido: que existía una relación entre las apneas obstructivas del sueño (SAOS) en los niños, que conllevan interrupciones del descanso y una reducción de la cantidad de oxígeno que llega al cerebro, y algunas alteraciones anatómicas en este órgano, que pueden provocar dificultad para centrar la atención o reacciones impulsivas.

Los niños con apneas presentaban alteraciones en el lóbulo central

Descubrieron que algunos de los niños que más roncaban (tres veces o más por semana) eran –según las valoraciones de sus padres– los que peor se portaban, y que además en las resonancias magnéticas presentaban menores volúmenes en varias regiones del lóbulo central del cerebro. Esta sección del cerebro, que se sitúa en la parte más cercana al rostro, está implicada en funciones cognitivas como la toma de decisiones, el uso de la memoria, la planificación, la elección de objetivos, la resolución de problemas, el control de impulsos y la interacción social.  

Los niños que más roncaban eran los que peor se portaban, y en las resonancias magnéticas presentaban menores volúmenes en varias regiones del lóbulo central del cerebro.

“Estos cambios cerebrales son similares a los que se verían en los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Los niños tienen una pérdida de control cognitivo que, además, se asocia con un comportamiento perturbador”, afirma el doctor Amal Isaiah, autor principal del estudio.

La importancia de diagnosticar y tratar el SAOS infantil

La buena noticia que implica este hallazgo, si finalmente se confirma con más estudios, es que los problemas del comportamiento de los pequeños con SAOS, como el TDAH, pueden ser reversibles. Para ello, conviene que los padres observen cómo es el sueño de sus hijos y si observan que roncan de forma regular acudan a su pediatra para que determine si el problema está provocado por las amígdalas, las vegetaciones, u otras afecciones más serias como la obesidad.

“Si tienen un niño que ronca más de dos veces por semana, debe ser evaluado. Ahora tenemos evidencia, con imágenes cerebrales, que nos reafirman en la importancia de diagnosticar y tratar los trastornos respiratorios del sueño en los niños”, señala el doctor Amal Isaiah.

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