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El veneno de tarántula alivia el dolor producido por quemaduras

Un estudio realizado con una toxina del veneno de tarántula ha descubierto una nueva diana terapéutica para tratar el dolor producido por las quemaduras, que evitaría la transmisión de la señal del dolor a la médula espinal.
Tarántula en la mano de una persona

El bloqueo de Nav1.7 puede ser una nueva alternativa de tratamiento del dolor en los pacientes quemados.

31 de Octubre de 2017

La toxina protoxina II (ProTxll), que contiene el veneno de tarántula, ha resultado eficaz para aliviar el dolor que producen las quemaduras, en un nuevo estudio que ha comprobado su capacidad para bloquear de forma específica el canal de sodio Nav1.7 y disminuir así significativamente la transmisión del dolor a la médula espinal.

Los nociceptores, que son las neuronas encargadas de transmitir el dolor, permiten que dicha señal se envíe a la médula espinal a través de los canales de sodio cuando experimentan una estimulación dolorosa lo suficientemente intensa. En concreto, el canal de sodio denominado Nav1.7 se comporta como un interruptor en las primeras neuronas responsables de responder a esa estimulación dañina, por lo que resulta determinante para que esa información de dolor llegue al cerebro.

El canal de sodio Nav1.7 es clave para que la información de dolor llegue al cerebro, y su bloqueo puede convertirse en una nueva estrategia terapéutica para aliviar el dolor de las quemaduras

En el estudio, realizado por investigadores del Imperial College de Londres, y que se ha publicado en The Journal of Molecular Medicine, se observó que existía una relación entre el dolor producido por quemaduras de tipo escaldadura y el incremento de la expresión del canal Nav1.7 en las neuronas nociceptoras, por lo que los científicos lo consideran una importante diana terapéutica para aliviar este sufrimiento.

Un nuevo modo de abordar el tratamiento del dolor por quemaduras

Aunque los investigadores comprobaron que la inyección de ProTxll reducía significativamente la información nociceptiva que llegaba a la médula espinal, de forma similar a la que se consigue con la administración de morfina, el hecho de que la vida media de la toxina sea relativamente corta impide que se pueda usar como estrategia terapéutica.

Sin embargo, el hallazgo verdaderamente interesante del estudio, cuyo autor principal es el investigador español José Vicente Torres, es la posibilidad de que el bloqueo de Nav1.7 pueda contribuir a desarrollar una nueva alternativa de tratamiento del dolor en los pacientes quemados, evitando los efectos secundarios que provocan otras terapias que se emplean para reducir el dolor asociado a sus lesiones.

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