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Estimulación cerebral profunda, ¿una opción para tratar la obesidad?

La estimulación magnética profunda transcraneal, que ya se usa para tratar la depresión y ciertas adicciones, puede alterar los antojos de alimentos que sufren las personas obesas y ayudar a combatir la obesidad.
Escrito por: Eva Salabert

23/05/2018

Estimulación cerebral

La disfunción del sistema de recompensa hace que los obesos sean más propensos a tener antojos de comida.

La estimulación magnética profunda transcraneal (dTMS), que consiste en estimular las neuronas en determinadas zonas del cerebro, y que se ha utilizado con éxito para tratar la depresión y modificar conductas adictivas, también podría resultar eficaz en el tratamiento de la obesidad, ya que algunas personas con esta enfermedad tienen alterado el sistema de recompensa en el cerebro, de forma que en ellas se desencadena una mayor respuesta de recompensa a los alimentos de lo que ocurre en individuos con peso normal, una alteración que también se ha observado en casos de adicción a sustancias como las drogas o el alcohol, y conductuales, como la ludopatía.

La disfunción del sistema de recompensa provoca que las personas obesas sean más propensas a tener antojos de comida o food craving, cuya consecuencia es el aumento de peso y mayores dificultades para seguir un régimen y para adelgazar. Por ello, un grupo de investigadores del Istituto di Ricovero e Cura a Carattere Scientifico Policlinico San Donato, en Italia, dirigido por el profesor Livio Luzi, ha estudiado los efectos del dTMS sobre el apetito y la saciedad en personas con obesidad para comprobar si esta técnica consigue alterar dicho sistema de recompensa y, de esta forma, ayudar a combatir el exceso de peso.

El sexo también influye en la vulnerabilidad de una persona respecto a los antojos de alimentos y su capacidad para adelgazar

La estimulación cerebral eleva el nivel de beta-endorfinas

La investigación se llevó a cabo con la participación de 40 pacientes obesos a los que se administró una sesión de 30 minutos de dTMS, con una frecuencia alta o baja, en marcadores sanguíneos potencialmente asociados con la recompensa de alimentos. Comprobaron así que el dTMS de alta frecuencia incrementaba de manera significativa los niveles en la sangre de beta-endorfinas (neurotransmisores que intervienen en la producción de sensaciones de recompensa elevadas tras el consumo de alimentos) en comparación con los dTMS de baja frecuencia o controles.

El profesor Luzi afirma que sus hallazgos sugieren una posible explicación sobre cómo la estimulación magnética profunda podría alterar los antojos alimenticios en individuos obesos. El experto añade que también han descubierto que ciertos marcadores sanguíneos potencialmente relacionados con la recompensa de los alimentos, por ejemplo, la glucosa, difieren entre hombres y mujeres, lo que indica que el sexo influye en la vulnerabilidad de una persona respecto a los antojos de alimentos y su capacidad para adelgazar.

El equipo de científicos pretende continuar investigando la posibilidad de combatir la obesidad con dTMS, una alternativa terapéutica que resultaría más eficaz, segura y económica que la cirugía y muchos de los medicamentos que se utilizan actualmente, y para ello han decidido incluir estudios de imágenes cerebrales que les permitan identificar cómo el dTMS de alta frecuencia varía la estructura y función del cerebro obeso, tanto a corto como a largo plazo, así como probar esta estrategia en un mayor número de pacientes.

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