El embarazo aumenta el riesgo de cálculo renal sintomático tras parir

El embarazo aumenta las probabilidades de tener un cálculo de riñón sintomático durante el primer año tras dar a luz, según un estudio de Clínica Mayo que muestra que el mayor riesgo se da cerca del parto y en los 3 primeros meses del posparto.
Escrito por: Caridad Ruiz

16/04/2021

Riesgo de cálculo renal en el posparto

En el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta muchos cambios, y algunos pueden afectar a órganos como los riñones, que aumentan ligeramente de tamaño durante la gestación, mientras que los uréteres se dilatan algo por la hormona progesterona y se ven comprimidos por el crecimiento del feto y del útero. También se producen modificaciones en el funcionamiento del sistema renal, como un aumento en la excreción del calcio y del pH de la orina, que facilita la formación de cálculos de fosfato de calcio, es decir, lo que conocemos como piedras en el riñón, o litiasis renal.

Lo que se desconocía hasta ahora era el vínculo entre dichos cambios fisiológicos y anatómicos y la formación de cálculos renales. Un estudio realizado por investigadores de la Clínica Mayo ha encontrado dicha evidencia y que  el embarazo aumenta el riesgo de sufrir un cálculo renal sintomático por primera vez. En comparación con las no embarazadas, las probabilidades de que se forme un cálculo renal son similares en el primer trimestre, pero parecen aumentar durante el segundo y el tercer trimestre. Y, lo más sorprendente, que el riesgo de tener un cálculo renal sintomático alcanza su pico máximo cerca del parto y los tres primeros meses tras dar a luz, para normalizarse al cabo de un año de haber dado a luz.

El hecho de que el riesgo de litiasis renal esté incrementado hasta un año tras el parto implica que algunos cálculos pueden permanecer en los riñones sin ser detectados durante ese tiempo, antes de desplazarse y causar dolor

Los investigadores estudiaron los datos de 2.835 mujeres embarazadas de entre 15 y 45 años del Proyecto de Epidemiología de Rochester, conseguidos en el Condado de Olmsted (EE.UU.) entre 1984 y 2012. De estas, 945 gestantes tuvieron piedras por primera vez durante su embarazo. Según la investigación, publicada en American Journal of Kidney Diseases, la asociación encontrada persiste incluso después de ajustar factores como la edad, la raza, y la presencia enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión y obesidad. Los resultados no difirieron significativamente por edad, raza, periodo de tiempo o número de embarazos anteriores.

“Sospechábamos que el riesgo de un evento de cálculos renales sería más alto durante el embarazo, pero nos sorprendió que este siguiera siendo alto hasta un año después del parto”, afirma el Dr. Andrew Rule, nefrólogo de la Clínica Mayo y autor principal del estudio. “También existe un riesgo ligeramente mayor de un evento de cálculos renales más allá de un año después del parto”. Según este experto, este hallazgo implica que mientras que muchos de los cálculos que se forman durante el embarazo se detectan pronto debido al dolor que causan, algunos pueden permanecer en los riñones sin ser detectados durante un largo periodo de tiempo antes de desplazarse y causar dolor.

Beber agua, evitar la sal y tomar lácteos para prevenir los cálculos

La aparición de un cálculo de riñón sintomático es el evento no obstétrico más común por el que las embarazadas son hospitalizadas y afecta a una de cada 250-1.500 gestantes. La mayoría se producen durante el segundo y el tercer trimestre del embarazo y, aunque es poco frecuente, puede tener graves consecuencias como la preeclamsia, la hipertensión arterial, infecciones del tracto urinario, o incluso provocar un parto prematuro o un aborto.

El principal síntoma de la litiasis renal es el dolor intenso y en el embarazo el diagnóstico es más complicado, ya que la prueba más utilizada es la radiografía, que en la gestación está contraindicada, sobre todo en el área pélvica. Por eso, se realiza con una ecografía, que no siempre permite ver perfectamente los cálculos, y con analíticas.

Las embarazadas con riesgo de formar cálculos renales, como las que tienen obesidad, deben tomar medidas para prevenirlo, como beber más agua y evitar la sal

A las embarazadas con factores de riesgo de litiasis renal, como la obesidad, los ginecólogos les pueden aconsejar medidas de prevención como beber unos dos litros de líquidos al día y eliminar la sal de las comidas. Los expertos de la Clínica Mayo aconsejan, además, incrementar la ingesta de calcio para llegar al menos a los 1.000 mg al día, preferiblemente con productos lácteos o alimentos ricos en este mineral.

El tratamiento en el embarazo se basa sobre todo en analgésicos para reducir el dolor y reposo. Además, el médico observará la evolución de la litiasis renal con ecografías y analíticas. En general, las piedras de pequeño tamaño se eliminan de manera espontánea, y solo en los casos más graves los médicos pueden aconsejar medidas quirúrgicas.

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