PUBLICIDAD

Noticias Mente y emociones

Trabajar en turno de noche aumenta el riesgo de leucemia

El trabajo nocturno puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama, próstata, estómago o colon. Un estudio reciente sugiere ahora que dicho turno puede incrementar también el riesgo de sufrir leucemia linfática.
Un vigilante nocturno haciendo su ronda en el interior de un edificio

El riesgo de desarrollar leucemia linfática crónica se observó sobre todo en los trabajadores que llevaban mucho tiempo trabajando en turnos rotativos.

30 de Septiembre de 2016

Las consecuencias del trabajo nocturno para la salud de las personas llevan años siendo objeto de análisis para investigadores de todo el mundo. Los estudios elaborados hasta la fecha han mencionado problemas de tipo gastrointestinal, hormonal y cardiovascular, así como el aumento del riesgo de sufrir obesidad, trastornos del sueño, o algunos tipos de cáncer como el de mama, colorrectal o de próstata.

En España un 9% de los trabajadores en activo desempeñan su trabajo en horario nocturno, clasificado como probable carcinógeno para humanos por la OMS desde 2007

Ahora, una nueva investigación encabezada por los expertos Laura Costas, Silvia de Sanjosé y Manolis Kogevinas, y publicada en la revista científica International Journal of Cancer, sugiere por primera vez que trabajar en el turno de noche también puede estar asociado a un incremento en el riesgo de desarrollar leucemia linfática crónica (LLC). El riesgo se observó sobre todo en los trabajadores que llevaban mucho tiempo trabajando en turnos rotativos, y no tanto en los de noche permanente.

La investigación, basada en el estudio multicaso-control de base poblacional (MCC-Spain) de tumores frecuentes, puesto en marcha por el Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), añade la leucemia linfática crónica, un cáncer de un tipo de glóbulos blancos llamados linfocitos, al listado de posibles tumores asociados con el trabajo en el turno de noche. También vuelve a valorar la incidencia de los anteriores (colorrectal, mama, gástrico, próstata).

La evidencia del trabajo de noche en el riesgo de cáncer empezó sobre todo con el cáncer de mama, en concreto en estudios en enfermeras. El MCC-Spain representaba una oportunidad excelente para evaluar el rol del trabajo nocturno en el cáncer de mama, así como en otros cánceres, incluyendo la LLC. Hemos visto que a largo plazo el trabajo rotativo que incluye la noche (más que el de noche permanente) podría tener un rol en la aparición de LLC”, explica a Web Consultas Laura Costas, médico epidemiólogo, experta en exposiciones ambientales, leucemias y otros cánceres.

El reclutamiento de pacientes en este estudio tuvo lugar entre 2010 y 2013. En los análisis se ha tenido muy en cuenta la información previa de la que se dispone acerca de los posibles confusores de esta relación, como por ejemplo los tratamientos hormonales o los hábitos de sueño de los participantes. La disrupción circadiana podría ser la responsable del riesgo aumentado de cáncer, ya que la melatonina puede alterar los niveles de hormonas sexuales. Pero, además, los expertos indican que otros mecanismos podrían explicar estas asociaciones, como por ejemplo la alteración de la función inmune, los cambios en los factores de estilo de vida, o la disminución de la producción de vitamina D.

Trabajo nocturno: probable cancerígeno para la OMS

La International Agency for Research on Cancer (IARC), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que tiene como objetivo fundamental promover la colaboración internacional para la investigación del cáncer, clasificaba hace casi una década el trabajo nocturno como probable carcinógeno (grupo 2A) para humanos. Lo hacía basándose en los diversos estudios que relacionan este horario de trabajo y el aumento del riesgo de padecer cáncer. El motivo de que lo definieran como “probable” es que aún no existía evidencia suficiente en humanos, ya que si bien eran muchos los estudios con animales, los estudios epidemiológicos con personas eran escasos, especialmente para tìpos de cáncer diferentes al de mama.

Teniendo en cuenta lo anterior, y que la última Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (2011), del Observatorio estatal de condiciones de trabajo, revelaba que un 22% de los trabajadores en activo lo hacen a turnos, siendo un 9% la cifra de trabajadores nocturnos, son muchos los expertos en salud laboral que opinan que la incentivación económica (plus de nocturnidad) para compensar los riesgos de salud, o las dificultades para conciliar la vida personal y familiar, no son suficientes. Este tipo de investigaciones abren el camino para que las empresas contemplen el trabajo nocturno como un riesgo grave que debe ser objeto de evaluación para eliminar al máximo dichos peligros.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD