El COVID leve puede aumentar el riesgo de muerte hasta 6 meses después

Una investigación muestra que las personas que han superado el COVID-19, incluso aunque la infección haya sido leve, tienen más riesgo de muerte que la población general en los seis meses posteriores al diagnóstico.
Escrito por: Eva Salabert

23/04/2021

COVID leve aumenta el riesgo de muerte

Los síntomas del COVID-19 pueden prolongarse tras superar la enfermedad, lo que se conoce como COVID persistente, y también pueden quedar secuelas a largo plazo, desde problemas neurológicos (cefalea, anosmia, niebla mental…), hasta fatiga o trastornos respiratorios. Un nuevo estudio ha encontrado, además, que incluso las personas con un cuadro leve de COVID pueden tener un mayor riesgo de muerte que los que no contrajeron la infección, hasta seis meses después de ser diagnosticados.

La investigación se considera el estudio integral más amplio sobre el COVID-19 persistente realizado hasta la fecha y sus resultados, que se han publicado en Nature, muestran que los supervivientes del COVID-19 –incluyendo aquellos que no estuvieron tan graves como para ser hospitalizados– tienen un riesgo incrementado de muerte en los seis meses posteriores al diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2.

Los supervivientes del COVID-19 tenían casi un 60% más riesgo de muerte en los siguientes seis meses tras el diagnóstico que la población general

Los autores del estudio –científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis– también han catalogado las numerosas enfermedades asociadas con el COVID-19, proporcionando una visión general sobre las complicaciones a largo plazo de la infección y revelando la gran carga sanitaria que probablemente suponga esta enfermedad para la población mundial en los próximos años.

Riesgo de muerte aumentado tras superar el COVID-19

En el estudio participaron más de 87.000 pacientes con COVID-19 y casi cinco millones de pacientes registrados en una base de datos federal que no habían sido diagnosticados de COVID y sirvieron como control. El Dr. Ziyad Al-Aly, profesor adjunto de medicina y principal autor del trabajo ha explicado que “este estudio es diferente de otros que también han analizado el COVID-19 persistente, porque en vez de centrarse solo en las complicaciones neurológicas o cardiovasculares, por ejemplo, ampliaron su punto de vista y usaron las grandes bases de datos de la Veterans Health Administration (VHA) para catalogar exhaustivamente todas las patologías que podían ser atribuidas al COVID-19”.

Los investigadores mostraron que, tras sobrevivir a la infección inicial (después de los primeros 30 días de enfermedad), los supervivientes del COVID-19 tenían casi un 60% más riesgo de muerte en los siguientes seis meses en comparación con la población general. A los seis meses, el exceso de muertes entre los supervivientes del COVID-19 fue estimado en ocho de cada 1.000 pacientes. Y entre los pacientes con infección por coronavirus que estuvieron suficientemente enfermos como para ser hospitalizados y sobrevivieron a los primeros 30 días de la enfermedad, se produjo un exceso de 29 muertes por cada 1.000 pacientes en los siguientes seis meses.

“Las muertes que estamos incluyendo como consecuencia inmediata de la infección viral pueden ser solo la punta del iceberg”

Según afirma Al-Aly “estas muertes que se produjeron posteriormente debido a complicaciones de la infección a largo plazo no son registradas necesariamente como muertes debidas al COVID-19”, por lo que, añade, “en lo que respecta a la tasa total de muertes de la pandemia, estos números sugieren que las muertes que estamos incluyendo como consecuencia inmediata de la infección viral pueden ser solo la punta del iceberg”.

Diferencias en los pacientes ingresados por gripe o por COVID

Para comprender mejor los efectos a largo plazo del COVID-19 más grave los investigadores aprovecharon los datos del VHA para llevar a cabo un análisis aparte de 13.654 pacientes hospitalizados con COVID-19 y compararlos con 13.997 pacientes hospitalizados por gripe estacional. Todos los pacientes sobrevivieron al menos 30 días después de su ingreso en el hospital y los análisis incluyeron seis meses de seguimiento.

Entre los pacientes hospitalizados, aquellos con COVID-19 empeoraron considerablemente más que los que tenían gripe. Y los supervivientes del COVID-19 tuvieron un 50% más riesgo de muerte en comparación con los supervivientes de la gripe con alrededor de un exceso de 29 muertes por 1.000 pacientes a los seis meses. Los supervivientes del COVID-19 también tuvieron un riesgo sustancialmente mayor de presentar problemas médicos a largo plazo.

La carga del COVID-19 persistente es sustancial, los prolongados efectos de esta enfermedad repercutirán durante muchos años, e incluso décadas

“Comparado con la gripe, el COVID-19 mostró una carga de enfermedad extraordinariamente superior, tanto en la magnitud del riesgo, como en la cantidad de órganos y sistemas que involucraba”, ha afirmado Aly, que añade que “el COVID-19 persistente es más que un típico síndrome posviral y que la magnitud del riesgo de enfermedad y muerte y la gran cantidad de órganos y sistemas a los que afecta es mucho mayor de lo que hemos visto con otros virus respiratorios como el de la gripe”.

El COVID-19 puede afectar a casi cada órgano del cuerpo

Aunque inicialmente sea un virus respiratorio, los investigadores han confirmado que el COVID persistente puede afectar a casi cualquier órgano y sistema del cuerpo, y han identificado nuevos problemas de salud que siguen experimentando los pacientes de COVID-19 durante al menos seis meses en los diferentes sistemas del organismo, como:

El Dr. Al-Aly concluye que su estudio “demuestra que hasta seis meses después del diagnóstico el riesgo de muerte a consecuencia incluso de un COVID-19 leve no es trivial y aumenta con la gravedad de la enfermedad”, y continúa que “no es una exageración decir que el COVID-19 persistente –las consecuencias de la infección sobre la salud a largo plazo– constituye la siguiente gran crisis de salud de América. Teniendo en cuenta que más de 30 millones de americanos se han infectado con el virus, y dado que la carga del COVID-19 persistente es sustancial, los prolongados efectos de esta enfermedad repercutirán durante muchos años, e incluso décadas. Los médicos deben estar atentos para evaluar a las personas que hayan tenido COVID-19, ya que estos pacientes necesitarán cuidados integrales y multidisciplinares”.

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