Confirman el vínculo entre el alzhéimer y la microbiota intestinal

Un estudio ha confirmado el vínculo existente entre el alzhéimer y la microbiota intestinal tras demostrar que las bacterias intestinales tienen la capacidad de influir en el funcionamiento del cerebro y en el sistema nervioso.
Escrito por: Natalia Castejón

16/11/2020

vínculo entre el alzhéimer y la microbiota intestinal

El alzhéimer es la causa más común de demencia, una enfermedad neurodegenerativa que aparece sobre todo en la tercera edad y la cual no tiene cura, de ahí que sean muchos los estudios que se están llevando a cabo para descubrir más sobre esta cruel patología. Uno de los últimos publicados ha confirmado algo que ya se sospechaba, que un desequilibrio en la microbiota intestinal –bacterias que se encuentran en el aparato digestivo–, junto con el desarrollo de placas amiloides en el cerebro, podría jugar un papel clave en el origen de los trastornos neurodegenerativos característicos de la enfermedad de Alzheimer.

La investigación se ha llevado a cabo por miembros de la Universidad de Ginebra (Reino Unido), los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG) y la Universidad de Nápoles (Italia) y se ha publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease después de analizar a 89 personas entre 65 y 85 años, algunas con alzhéimer y otras con algún tipo de enfermedades neurodegenerativas que causan problemas de memoria similares.

La microbiota intestinal genera metabolitos, unos ácidos grasos que tienen propiedades neuroprotectoras y antiinflamatorias

Los resultados mostraron que las bacterias que se encuentran en el intestino influyen en el funcionamiento del cerebro y pueden promover la neurodegeneración de varias maneras, además, alteran la regulación del sistema inmunológico y pueden contribuir a modificar la interacción entre el sistema inmunológico y el nervioso.

Una asociación entre la microbiota intestinal y la amidoidosis

Los investigadores han encontrado lipopolisacáridos en las placas amiloides cubriendo los vasos sanguíneos cerebrales de pacientes con alzhéimer, una proteína que está en la membrana de las bacterias con propiedades proinflamatorias. También observaron que la microbiota intestinal genera metabolitos, unos ácidos grasos que tienen propiedades neuroprotectoras y antiinflamatorias.

Moira Marizzoni, primera autora del estudio, ha revelado que: “Los niveles altos de lipopolisacáridos en sangre y ciertos ácidos grasos de cadena corta (acetato y valerato) se asociaron con depósitos grandes de amiloide en el cerebro. Por el contrario, los niveles altos de otro ácido graso de cadena corta, el butirato, se asociaron con menos amiloide."

Todo esto viene a decir que existe una asociación clara entre algunas de las proteínas que se encuentran en la microbiota intestinal y la amidoidosis del cerebro, todo ello mediante un fenómeno inflamatorio sanguíneo. Gracias a este descubrimiento, se podrá plantear la administración de cócteles bacterianos o prebióticos para que las bacterias beneficiosas del intestino proliferen.

Sin embargo, los autores recalcan que esto podría ser solo efectivo en etapas tempranas de la enfermedad, por lo que estas bacterias deberían estar enfocadas más en la prevención que en el tratamiento del alzhéimer.

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