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El fármaco experimental filgotinib alivia la artritis reumatoide

El medicamento filgotinib mejora un 20% los síntomas de la artritis reumatoide y resulta eficaz en pacientes que no han respondido a los tratamientos convencionales, según un ensayo clínico con 449 afectados.
Escrito por: Eva Salabert

25/07/2019

Hombre mayor con problemas de artritis reumatoide medicándose

Los resultados de un ensayo clínico internacional –FINCH 2– que se ha realizado en 114 centros de 15 países han demostrado la eficacia de filgotinib, un nuevo fármaco para el tratamiento de la artritis reumatoide, que se ha probado en 449 adultos con 56 años de edad de media que sufrían artritis reumatoide activa de moderada a severa y no respondían o eran intolerantes a una o más terapias biológicas.

El figotinib es un inhibidor selectivo de JAK-1 en fase experimental, que actúa bloqueando un grupo de cuatro enzimas que intervienen en procesos de señalización inflamatoria de las células. Los participantes en el estudio –el 80% de los cuales eran mujeres– se dividieron en tres grupos de forma aleatoria para recibir a diario y durante 24 semanas 200 miligramos de filgotinib, 100 miligramos del fármaco, o un placebo.

El 66% de los que recibieron 200 mg de filgotinib y el 57,5% de los que recibieron 100 mg experimentaron un 20% de reducción en los síntomas de artrosis

La evaluación se hizo de acuerdo a los criterios de la ACR20, una medida de inflamación articular y sensibilidad determinada por el Colegio Americano de Reumatología. Y también se tuvo en cuenta otro tipo de puntuación que muestra una actividad baja de la enfermedad en 28 articulaciones predeterminadas en una prueba denominada DAS28-CRP, con la que se comprobó la mejoría de los pacientes a las 12 y a las 24 semanas de iniciar el tratamiento.

Mejora de los síntomas de artritis y remisión de la enfermedad

Los síntomas más característicos de la artritis reumatoide son el dolor, la rigidez y la inflamación, pero con el tiempo también se deterioran las articulaciones y se incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y otras complicaciones asociadas a la inflamación. El 66% de los que recibieron la dosis más elevada y el 57,5% de los que recibieron 100 miligramos experimentaron un 20% de reducción en sus síntomas, frente al 31,1% de los que tomaron un placebo.

Así, y según el DAS28-CRP, al cabo de 12 semanas el 40,8% de los que tomaron 200 miligramos y el 37,3% de los que tomaron 100, alcanzaron el estado de baja actividad de la enfermedad, mientras que solo lo logró el 15,5% de los que recibieron placebo. Unos resultados que se mantuvieron o mejoraron durante el estudio, ya que tras 24 semanas tomando el fármaco el 48,3% de los pacientes que ingirieron la dosis más alta y el 37,9% de los que tomaron la dosis menor presentaban un nivel bajo de actividad.

Además, el tratamiento también logró una remisión total de la artritis en algunos de los pacientes; en concreto, las puntuaciones DAS28-CRP indicaron que en la semana 12 del estudio lo había logrado el 22,4% de los participantes que tomaron la dosis alta y el 25,5% de los que tomaron la más baja, en comparación con el 8,1% de los del grupo placebo, y en la semana 24 estas cifras aumentaron hasta el 30,6%, 26,1% y 12,2%, respectivamente.

El estudio ha sido dirigido por el Dr. Mark Genovese, investigador de la Escuela de Mediciina de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), y se ha publicado en JAMA Network. Algunas de sus limitaciones son su corta duración, que no permite conocer la eficacia y seguridad del fármaco a más largo plazo, que no se realizaron radiografías para evaluar el daño de las articulaciones, y que sus resultados no son extrapolables a la población general de otras zonas del mundo.

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