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Problemas y cuidados de los pies en los mayores
Durezas, juanetes, dedo en martillo… Explicamos cómo prevenir y corregir los problemas podológicos más frecuentes en los mayores y cuál es el calzado adecuado para proteger los pies en la tercera edad.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Características del calzado adecuado para las personas mayores

Aunque dependerá de la estructura del pie y de las posibles deformidades u otros problemas que presente el mayor en sus extremidades, e incluso del momento en el que se encuentre (tras una intervención quirúrgica, por ejemplo), en términos generales, el calzado adecuado para las personas mayores es aquel que respeta y favorece la función biomecánica del pie y del cuerpo humano, le protege frente a los agentes externos, y le proporciona confort térmico (evita exceso de sudor, frío, calor, etcétera) ayudándole en la pisada y reduciendo el riesgo de caídas. Algunas características concretas que debe tener son:

  • Debe ser de buena calidad, evitando los zapatos de plástico u otros materiales sintéticos porque no transpiran bien y favorecen las rozaduras; además, no se adaptan al pie y lo calientan en exceso. Estar en contacto permanente con un mal material puede provocar reacciones en la piel como es la dermatitis de contacto, y heridas.
  • Los adultos mayores suelen usar zapatillas deportivas de forma continua por ser muy cómodas, pero estas solo se recomiendan a la hora de hacer deporte porque acumulan mucho sudor, y al ser demasiado amplias y blandas pueden perjudicar la estructura del pie y favorecer las caídas, más aún si su suela ya está desgastada.
  • Optar por modelos de calzado con horma ancha que se adapten perfectamente al pie (ni más ancho ni más estrecho), y con suela antideslizante para prevenir en lo posible las caídas. A los mayores les suelen gustar más los zapatos demasiado blandos, pero estos favorecen la aparición de juanetes y dedos en martillo, mientras que pueden desestabilizar la pisada.
  • Alternar el calzado para no usar siempre el mismo; de esta forma conseguimos que se airee y se sequen los posibles restos de sudor.
  • Escoger zapatos con cordones, correa o con velcros porque son más fáciles de poner y aseguran una buena sujeción del pie.
  • Seleccionar la talla adecuada, teniendo en cuenta que un pie suele ser más grande que el otro, por lo que a la hora de comprarlos es mejor probarse los dos con los calcetines o medias con los que se vayan a utilizar. También se debe caminar un poco con ellos para asegurarse de que no molestan ni rozan, y se recomienda que los calcetines sean sin costuras.
  • Comprobar que el calzado tiene una buena amortiguación para evitar en la medida de lo posible la excesiva presión en la planta del pie. Para ello la mejor opción es que la suela sea de goma.
  • Si es necesario usar plantillas, en cuyo caso habrá que llevarlas cuando se vaya a comprar un calzado nuevo porque se tienen que adaptar correctamente a la forma del zapato.

Actualizado: 5 de Abril de 2019

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