18 de mayo de 2012
La caries dental es la destrucción o el reblandecimiento del esmalte y la dentina que se origina como consecuencia de la actividad destructora de un grupo de bacterias que producen ácido (placa dental) y están localizadas sobre las superficies dentales. Se inicia en la periferia, progresa en profundidad y conduce a pérdidas de sustancias en forma de cavidades.
La caries es una enfermedad multifactorial, en ella intervienen cuatro factores:
La dieta desempeña un importante papel en el desarrollo de la caries. La acción bacteriana se acelera en gran manera en presencia de determinados hidratos de carbono de la dieta, especialmente los que se encuentran en los alimentos que contienen azúcar como caramelos, refrescos, miel, bollos y pasteles, etc.
Si la ingestión de sacarosa es frecuente, el PH baja permanentemente y no se produce la remineralización del esmalte, por lo que la incidencia de caries es mayor si se come entre horas.
La cavidad oral alberga un gran número de microorganismos, algunos con mayor potencial patógeno que otros, pero la interacción entre ellos y con el medio ambiente determinan su potencial de actuación. La caries se desarrolla en aquellas zonas de la superficie del esmalte en que la flora microbiana de la placa encuentra un ambiente apropiado para su proliferación y para el metabolismo de los carbohidratos que produce ácidos orgánicos.
A mayor tiempo de exposición del diente a los ácidos producidos por las bacterias, mayor riesgo de caries.
La prevalencia de la caries dental ha disminuido en los últimos años. No se observan grandes cambios en la prevalencia en la dentición temporal; en cambio, en la dentición permanente y a la edad de 12 años se observa una disminución en la prevalencia del 68% (1993) al 43% (2000).
Se ha producido un aumento en el porcentaje de los dientes restaurados en todos los grupos de edad.
Para la OMS (Organización Mundial de la Salud), “la caries es la tercera calamidad sanitaria después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer”.
"La privación de sueño resulta incompatible con la vida."
25% de la población soporta niveles de ruido superiores a lo permitido
Por cada decibelio que se supera el umbral de los 65 máximos recomendables se aumentan los problemas vasculares, de tensión, psiquiátricos, de audición e incluso las posibilidades de sufrir un ictus.
Fuente: 'Ruido y salud'
Ver más: 'Contaminación acústica'