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Dieta y nutrición
Alimentación y reflujo gastroesofágico
Si padeces reflujo y ardor, toma nota de cómo debes orientar tu dieta para aliviar sus síntomas. Da más relevancia a las proteínas en detrimento de las grasas y conoce los alimentos indicados y los que debes evitar.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Reflujo gastroesofágico: cambios en la alimentación

Debido al paso de contenido gástrico a zonas esofágicas, la sintomatología del reflujo se produce principalmente después de las comidas. Por este motivo, interesa que la alimentación se reparta en varias tomas a lo largo del día, pero que ninguna de ellas sea muy abundante para no producir la distensión excesiva de las paredes del estómago, facilitando así el reflujo.

Asimismo, se recomienda comer despacio masticando bien los alimentos para dar cierto tiempo al paso de los mismos y que ya hayan sufrido la mayor ruptura posible en la boca.

También es conveniente evitar algunos alimentos que se relacionan con un empeoramiento de los síntomas, como son el ajo, la cebolla, el chocolate, el alcohol en general y algunos alimentos ácidos como el tomate, el pimiento, los cítricos (naranja, mandarina, limón, pomelo, kiwi, piña) y las comidas grasas como frituras o los platos muy condimentadas (comida asiática, etcétera).

Respecto a los líquidos, los que mejor se toleran son el agua y las infusiones suaves, pero es mejor separarlos de las comidas para no aumentar el volumen de contenido estomacal. No por ello hay que dejar de hidratarse y conviene vigilar bastante este tema, ya que si no se siente sensación de sed se puede anular la ingesta de líquidos empeorando el estado general del paciente con reflujo.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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