23 de mayo de 2012
Un embarazo múltiple es aquel en el que se desarrolla más de un feto. Esto se produce como resultado de la fecundación de dos o más óvulos, o cuando un óvulo se divide, dando lugar en este caso a gemelos, genéticamente idénticos.
Los gemelos pueden ser monocigóticos, en cuyo caso son idénticos, o dicigóticos. Los monocigóticos proceden de un solo óvulo que se ha dividido en dos partes que han seguido desarrollándose por separado hasta formar a dos bebés genéticamente idénticos, del mismo sexo y físicamente muy similares.
Los gemelos dicigóticos, por el contrario, son el resultado de una fecundación múltiple, es decir, que la madre tenía más de un óvulo, y que estos óvulos fueron fecundados por distintos espermatozoides por lo que, aunque se concibieran al mismo tiempo, son bebés totalmente distintos, que podrían ser del mismo sexo, o no, y cuyo parecido físico es semejante al de los hermanos nacidos en fechas diferentes.
Aunque es poco común, y resulta peligroso, tanto para la madre como para los bebés, puede ocurrir también que haya tres, cuatro, cinco embriones, o incluso más (esto es especialmente raro). En este caso los bebés también pueden ser genéticamente idénticos, diferentes, o una combinación de ambos tipos.
En las dos últimas décadas se ha producido un aumento espectacular de embarazos múltiples a consecuencia, sobre todo, del uso extensivo de técnicas de fertilidad. Existen diversos factores que influyen en que se produzca un embarazo de este tipo:
Los embarazos múltiples se consideran de alto riesgo, tanto para la madre como para los fetos. Cuando hay más de dos embriones, especialmente a partir de cuatro, a veces se aconseja a los padres una reducción embrionaria, que consiste en inyectar una sustancia en uno o más embriones para eliminarlos y facilitar así la viabilidad del resto. Lo mejor, no obstante, es evitar un gran número de embriones para no tener que recurrir a esta medida; por ejemplo, no implantar más de dos óvulos fecundados en el útero cuando se utiliza el método in-vitro.
ESPECIAL
“La ICSI, una variante de la fecundación in Vitro, asegura la fertilización en un 70-75% de los casos"
24% de las parejas que no tuvieron un hijo con ayuda de la fecundación in vitro, lo consiguieron solas años después
El estudio revela que también hubo un 17% de embarazos ‘espontáneos’ entre aquellos que ya habían conseguido descendencia con la FIV.
Fuente: ‘Fertility and Sterility'