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Alopecia canina
Los perros también pueden perder el pelo por diferentes causas, que a veces se asocian a una enfermedad. Descubre los tipos más importantes de alopecia canina y cómo prevenir y tratar la caída de pelaje en tu mascota.
Escrito por María Bayón Piedrabuena, Veterinaria clínica de pequeños animales

Síntomas y diagnóstico de la alopecia en los perros

Actualizado: 29 de noviembre de 2019

La alopecia en perros es fácil de detectar en nuestras mascotas mediante la visualización de zonas más o menos extensas con calvas o ausencia de pelo, o una disminución del volumen del mismo, la aparición de mayor cantidad de pelo en el hogar, o que el pelaje se desprenda con facilidad mientras le acariciamos, cepillamos o bañamos.

Además, en las alopecias inflamatorias veremos asociadas otras lesiones en la piel, como eritema o enrojecimiento, pápulas, pústulas, exudados o costras. De hecho, en base a la distribución de las lesiones, la alopecia canina se puede clasificar en:

  • Focal: afecta a una o dos zonas concretas del cuerpo del animal. Típica en infecciones por dermatofitos (tiña) y algunos tipos de sarna.
  • Multifocal: abarca múltiples zonas pequeñas o medianas. Clásica en pioderma y algunos tipos de sarna, como la causada por Demodex.
  • Generalizada: se extiende por todo el cuerpo o grandes zonas, como el tronco. Se observa en alopecia endocrina, alopecia congénita, displasia folicular y casos de atopia avanzados.

Diagnóstico de la alopecia en el perro

El diagnóstico del origen y el tipo de alopecia canina en ocasiones es dificultoso. Es muy importante recordar algunos datos que pueden ser muy relevantes para el veterinario, como el momento en que nuestro perro comenzó a perder pelo, la distribución de las lesiones alopécicas, su edad, si está castrado o esterilizada, si le desparasitamos externamente, el tipo de alimentación, si se rasca o lame, y si presenta síntomas adicionales, como beber y orinar más de la cuenta.

En veterinaria se utilizan técnicas como la tricografía, que consiste en la toma de varias muestras de pelo del animal mediante tracción para observar al microscopio la estructura del pelo, la fase del ciclo folicular y la presencia de parásitos u hongos.

También se pueden tomar muestras de las lesiones asociadas para realizar una citología y observar al microscopio células inflamatorias y agentes infecciosos, como bacterias o amastigotes de Leishmania. En algunas ocasiones, el diagnóstico definitivo requiere la toma de una biopsia de piel. Además, ante la sospecha de una enfermedad sistémica que origine la alopecia, se deben realizar pruebas adicionales.

Enfermedades sistémicas asociadas a la alopecia canina

Algunas veces la alopecia es una manifestación de una enfermedad primaria que se debe diagnosticar para instaurar el tratamiento más adecuado. La situación clásica son perros con enfermedades endocrinas, como el hiperadrenocorticismo o síndrome de Cushing (un exceso de cortisol en el organismo), o el hipotiroidismo, que suelen presentar síntomas como polidipsia y poliuria (beber y orinar más de lo normal), cansancio, o incremento excesivo de peso. Si además presentan alopecia, abarca todo el tronco y se caracteriza por ser bilateral y simétrica.

En los perros hipotiroideos es clásica la falta de pelo en la cola. Ante la sospecha de que el animal padezca alguna de estas enfermedades, debemos acudir a nuestro veterinario, que realizará una analítica sanguínea y de orina para confirmar si hay cambios en los niveles de hormonas tiroideas o adrenales.

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