Amores de verano, qué nos aportan y cómo mantenerlos

El amor de verano es intenso y fugaz, limitado a un tiempo y un espacio fuera de la vida cotidiana. Descubre por qué surgen estos idilios, qué nos aportan los amores de verano y cómo mantener la relación si merece la pena.
Amores de verano, qué nos aportan

Actualizado: 28 de julio de 2022

Si echamos mano a nuestra discografía y al cine, encontraremos muchos ejemplos de títulos dedicados a ese gran amor del verano. Desde canciones del Dúo Dinámico a películas como Grease, se habla, anhela, canta y baila al amor surgido en la época estival. El sol, el tipo de ropa, el hecho de encontrarnos fuera del contexto cotidiano, pero, sobre todo, el decir adiós a la ataduras del día a día, abren la puerta a nuevas emociones y una de ellas es el enamoramiento. La brevedad de esta aventura amorosa, el límite temporal que tenemos para disfrutarla, hacen que sea más intensa; mientras que la despedida y la distancia la idealizan.

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Lo cierto es que, más o menos intenso, o con más o menos duración, ninguno de los que lo hayamos vivido olvidaremos ese amor de verano que acompaña nuestras añoranzas en los inviernos, ya sean estacionales o vitales. Vamos a recordarlo, a entenderlo y, por qué no, a revivir aquellas cosas buenas que nos aportó en su momento.

El amor de verano: ¿cómo y por qué surge?

Las personas somos muy diferentes, pero también tenemos mucho en común, y se puede decir que compartimos las principales razones por las que nos resulta más fácil enamorarnos en verano. Y estos son los factores que favorecen que surja el amor de verano:

  • Más oportunidades para conocer gente nueva. El ritmo del día a día dificulta que aparezcan nuevas oportunidades de todo tipo; el estrés, el trabajo o los estudios, los horarios del invierno, etcétera, reducen las opciones de conocer a gente nueva, especialmente si estamos rodeados por el mismo grupo de personas en nuestras actividades laborales o académicas. Cuando llega el verano este ritmo cambia; los días más largos, acompañados (en algunos afortunados) de menos horas de trabajo o estudio por la jornada intensiva, el fin de las clases, o las ansiadas vacaciones, proporcionan más oportunidades para viajar y realizar actividades de ocio donde conocer a gente nueva, que además nos puede resultar más exótica o interesante.

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  • Atender a nuestras necesidades y deseos. Para que surja el enamoramiento no basta con tener nuevas oportunidades, sino también una necesidad de ver satisfechos nuestros deseos. Muchas parejas estables rompen en verano porque han conocido a otras personas que consideran más afines (o incluso sin haberlas conocido, porque la convivencia intensiva les hace darse cuenta de que no se soportan). Y hay quien a pesar de vivir en una ciudad con millones de habitantes conoce a su gran amor en verano.
  • Mayor predisposición a divertirnos. Si estamos de vacaciones, la falta de estrés y el descanso facilitan que veamos el lado positivo de las cosas y podamos disfrutar de los buenos momentos que, por efímeros, se experimentan con mayor intensidad, incluidas las aventuras amorosas.

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  • Escuchar nuestras emociones. En nuestro día a día, nuestras emociones y los deseos que las impulsan habitualmente están desatendidos. Somos capaces de mantener relaciones que no nos aportan nada por no revisar si somos felices manteniéndolas. Podemos tener frente a nosotros a esa persona que siempre hemos buscado y no ser capaces de escuchar la emoción que nos advierte: “no dejes pasar esta oportunidad”, porque atendemos antes a nuestra mente que dice: “date prisa que se escapa el autobús”. Cuando llega el verano, decir adiós a las ataduras cotidianas nos permite escucharnos y valorar qué es lo que realmente queremos, e ignorar los juicios de otros acerca de la conveniencia o no de estar con una persona determinada, del qué dirán y de la presión social que juzga cada una de nuestras acciones. De esta forma, nos guiamos por los sentimientos que nos acercan a las personas que nos gustan y nos alejan de aquellas que ya no nos aportan nada, o incluso resultan tóxicas.

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  • Falta de compromiso. Inicialmente el amor de verano no nos supone ningún compromiso, es algo pasajero con fecha de caducidad, asociado a una época concreta o a unas vacaciones –que tienen un principio y un fin–, lo que lo convierte en una opción ideal para ver colmados nuestros deseos sin asumir responsabilidades. Combinados estos efectos, oportunidad, deseos y bienvenida a nuestras emociones surge una de las formas de amar más fácil de manejar y que más perdura en nuestros recuerdos.

Beneficios de los amores de verano: ¿Qué nos aportan?

El amor de verano es una experiencia de nuestra vida que, como tal, siempre nos va a aportar un aprendizaje y pasará a formar parte de nuestra biografía; en algunos casos integrado en las vivencias del pasado, y en otras formando parte de nuestro presente y futuro. Veamos qué nos aporta un idilio de verano:

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  • Fomenta las emociones positivas, como la ilusión, el entusiasmo, la alegría, la motivación y las ganas de vivir. Hay evidencias científicas que muestran que las emociones positivas son un factor de protección y de amortiguación de emociones y sensaciones negativas como el estrés, la ansiedad o el enfado. El amor de verano se convierte así en el antídoto que necesitábamos para mantener a raya estas emociones que habitualmente suelen acompañar a un ritmo de vida frenético.
  • Mejora la autoestima. El amor de verano influye de forma positiva en nuestra autoestima aumentándola de forma significativa. El hecho de que, si la relación no continúa, este amor se quede en la primera fase de enamoramiento, nos hace sentir como alguien especial o ideal, un objeto de deseo para el otro.

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  • Ayuda a conocernos mejor. El amor de verano no deja de ser otra experiencia de aprendizaje que nos enseña a relacionarnos satisfactoriamente con el otro y nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos.

La parte negativa de vivir un amor de verano

Como todo, el amor de verano también tiene sus inconvenientes. El más doloroso tiene que ver con la despedida. Algunas personas experimentan un verdadero duelo cuando se ven obligadas a dejar atrás ese amor y volver a su vida cotidiana. Aparecen aquí sentimientos de angustia, tristeza y enfado que pueden interferir de forma negativa en sus actividades y responsabilidades diarias.

La parte negativa de vivir un amor de verano

Otro de los grandes riesgos del amor de verano tiene que ver con la idealización, porque idealizar a nuestro enamorado –algo frecuente en las relaciones a distancia– nos puede hacer perder interés en conocer a gente nueva o en iniciar nuevas relaciones. Esta despedida e idealización es especialmente peligrosa en el caso de los adolescentes, ya que viven las emociones de una forma más intensa y, por lo tanto, pueden interferir de forma importante en su reincorporación social o académica.

No obstante, ninguno de los inconvenientes anteriores deja de ser manejable con una buena “cabeza” y tiempo de reposo…, por lo que no vivir un amor de verano –siempre que esta relación no te perjudique ni haga que tomes malas decisiones como, por ejemplo, una ruptura de pareja sin tenerlo claro– es perder una bonita experiencia vital.

¿Debemos mantener un amor de verano? ¿Cómo hacerlo…?

En un amor o rollo de verano la descarga química de la primera fase del enamoramiento es más que suficiente, pero si queremos pasar a la siguiente fase, a un amor más racional y pausado a partir del cual queremos, admiramos y cuidamos al otro, tenemos que realizar un acto de voluntad para cuidar esa relación en la distancia si no se vive en el mismo lugar, o para incorporarla en nuestra vida cotidiana.
¿Merece la pena el esfuerzo? Sí, siempre que hayas reflexionado sobre si la persona es compatible contigo y tus circunstancias. Para ello, piensa si la ves en tu vida, en tus planes, en tus actividades, con tus amigos…, si coincidís en la forma de pensar o, en caso contrario, la respetáis, etcétera. Si no es así, desde luego no merece la pena esforzarse en mantenerlo.

Tras la fase de enamoramiento debemos preguntarnos por el sentido de esa relación para dedicar esfuerzo a trabajarla, o no. En el caso de que la respuesta sea afirmativa es importante que tengas algunas cosas en cuenta:

  • Comunicación para mantener un amor de verano

    Habla con la otra persona y dile lo que sientes: es bueno que ambos estéis en el mismo punto para no desgastarte si no es así, ya que es posible que el otro no tenga los mismos sentimientos o deseos. “Me ha encantado este tiempo que hemos pasado juntos y creo que con esfuerzo por parte de ambos podemos seguir manteniendo esta relación…”. Expresar vuestros sentimientos e intenciones para poner vuestras expectativas en común y que no haya engaños.

  • Mantener el contacto con videollamadas para continuar con un amor de verano

    Mantén el contacto. Esto es especialmente importante cuando no vivís en el mismo lugar. Las videollamadas han facilitado mucho la comunicación a distancia, y podéis quedar para hablar de forma frecuente y seguir conociéndonos, ahora en vuestro entorno habitual. Si vivís en la misma ciudad, intentad quedar a menudo pesar de que el ritmo cotidiano vuelva a ser el mismo, porque si no lo hacéis se corre el riesgo de que cada uno vuelva a su vida sin incorporar a su nueva pareja en sus planes.

  • Planear cosas juntos para mantener un amor de verano

    Busca cómo integrar esta nueva relación en tu vida; si vivís en el mismo lugar haced planes cotidianos juntos y, poco a poco, ve incorporando a esta persona en tu entorno social o familiar. Si vivís lejos, háblale de tus actividades, de tus planes, de tus amigos, etcétera. Sobra decir que antes de hacer esto debes romper con relaciones amorosas previas si tienes claro que este nuevo amor es lo que deseas.

  • Planear viajes para continuar la relación del verano

    Fija fechas para hacer cosas juntos. Escoge momentos que os vengan bien a ambos para veros o hacer planes juntos. Si no vivís en la misma ciudad plantear fechas para veros, e id aumentando la frecuencia de los encuentros a lo largo del año. Te recomendamos que leas nuestros consejos para sobrellevar con éxito una relación a distancia para ampliar ideas sobre cómo mantener este tipo de relación, mantener la ilusión y disfrutar de la misma.

  • Evitar la rutina en los amores de verano

    Evitar la rutina y los agobios: si algo caracteriza a los amores veraniegos, además de su fugacidad, es la intensidad con la que se viven los planes y momentos de intimidad con esa nueva persona conocida al calor del verano. Intentar mantener ese espíritu a posteriori no es fácil, por eso conviene propiciar planes sin agobios, probar a hacer cosas diferentes y dejarse llevar un poco más para no caer en el día a día y mantener esa llama que se prendió en las vacaciones.

Creado: 28 de julio de 2022

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