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Síndrome de Münchhausen
Las personas con síndrome de Münchhausen simulan deliberadamente los síntomas de una enfermedad para recibir atención médica o ser hospitalizados. Llegan incluso a autolesionarse y a ingerir tóxicos.
Escrito por Dr. Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología

Síntomas del síndrome de Münchhausen

Actualizado: 25 de Mayo de 2018

Aunque el abanico de síntomas, tanto físicos como mentales, que presenta un paciente con síndrome de Münchhausen puede ser muy amplio, tanto como le permita su imaginación o su dedicación a estudiar libros de medicina, los auténticos síntomas se encuentran ocultos tras esa repetida demanda de atención médica que le puede acarrear continuas hospitalizaciones, sin que “tenga nada”. Con respecto a sus verdaderos síntomas, cabe destacar:

  • Necesidad imperiosa de alcanzar y mantener el estatus de enfermo, pidiendo que le realicen repetidas pruebas médicas, para lo cual inventa y “simula” distintos síntomas de forma consciente.
  • Autolesión y autoadministración de medicamentos para originar síntomas que puedan tener apariencia de credibilidad, provocando fiebres, vómitos…; lo que en ocasiones desemboca en verdaderas enfermedades físicas.
  • Asistencia repetida a centros médicos, requiriendo de hospitalizaciones, sin que con posterioridad se pueda alcanzar un diagnóstico claro sobre las causas de sus “quejas”.
  • “Siente” los síntomas únicamente en presencia de personal sanitario o cuando piensa que es observado, produciéndose constantes “recaídas” después de experimentar una notable mejoría.
  • Fuerte personalidad, con pobre control de impulsos, lo que se expresa en sus continuas quejas sobre las actuaciones del personal sanitario, e incluso le lleva a situaciones de confrontación cuando es “descubierto” en sus “simulaciones” de síntomas.
  • Conocimiento de terminología médica, así como sobre síntomas, trastornos y tratamientos, superior al que correspondería a un usuario normal.
  • Puede sufrir iatrogenia (cualquier tipo de afección o daño que se produce a consecuencia de un tratamiento o un acto médico) por ingestión de medicamentos para paliar unos síntomas “simulados” que no padece; además, tiende a consumir analgésicos y calmantes en exceso.
  • Sintomatología que no se ajusta a un diagnóstico claro, con historial de repetidas visitas a urgencias y hospitalizaciones por demanda de otras enfermedades.
  • Desajustes en las relaciones laborales e interpersonales, debido a su inconsistencia y falta de implicación personal, pues sus energías están canalizadas a conseguir el estatus de enfermo, lo que requiere de continuas bajas laborales y frecuentes visitas al médico.

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