Resucitan órganos de cerdos tras su muerte, un hito para el trasplante

Restauran funciones celulares clave en órganos –corazón, hígado, riñones– de cerdos muertos con una nueva tecnología llamada OrganEx, que se podría utilizar para mantener en buen estado órganos para trasplante durante más tiempo.
Escrito por: Eva Salabert

04/08/2022

Resucitan órganos de cerdos muertos

Cuando el corazón de un ser vivo deja de latir el flujo sanguíneo también se detiene y los tejidos y órganos no reciben oxígeno y nutrientes, lo que desencadena una serie de fenómenos bioquímicos que destruyen las células. Por ello, para que un órgano sea viable para el trasplante el tiempo desde que se extrae al donante hasta que se trasplanta al receptor es un factor crucial.

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Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Yale ha alcanzado un hito que puede suponer un gran avance para el trasplante de órganos porque puede mantener el injerto en buen estado durante más tiempo. En concreto, han conseguido ‘resucitar’ algunos órganos de cerdos que habían muerto una hora antes.

Para ello han utilizado una nueva tecnología conocida como OrganEx, que se basa en un mecanismo similar al de las máquinas de oxigenación por membrana extracorpórea o ECMO, que realizan la actividad de corazón y pulmones, por ejemplo, durante una intervención quirúrgica, o en pacientes en estado crítico, y que mantienen oxigenados y en funcionamiento los órganos.

Horas después de la muerte de los cerdos los investigadores comprobaron que funciones celulares muy importantes continuaban activas en muchas áreas de su organismo, como en el corazón, el hígado y los riñones

Los investigadores indujeron el paro cardíaco a los cerdos y al cabo de una hora les administraron el tratamiento con OrganEx, una tecnología, que, según han explicado, se compone de una máquina de perfusión parecida a las que imitan las funciones del corazón y los pulmones durante los trasplantes, y por un fluido experimental que contiene compuestos que pueden mantener la salud celular y evitar la inflamación en todo el cuerpo del animal.

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Al cabo de seis horas comprobaron que determinadas funciones celulares muy importantes continuaban activas en muchas áreas del organismo de los animales, como en el corazón, el hígado y los riñones. Y consiguieron además restaurar algunas funciones en el corazón, en el que detectaron evidencias de actividad eléctrica, por lo que este órgano mantuvo su capacidad para contraerse. “También conseguimos restaurar la circulación por todo el cuerpo, lo cual nos sorprendió”, indica el Dr. Nenad Sestan, otro de los autores, que explica que, por lo general cuando el corazón se detiene, los órganos comienzan a hincharse y el colapso de los vasos sanguíneos bloquea la circulación.

No es una resurrección completa, ni son cerdos zombis

Al poder mantener los órganos en buen estado gracias a esta técnica se podría ampliar el tiempo de disponibilidad de un órgano para trasplante. “Todas las células no mueren inmediatamente, hay una serie de eventos más prolongados. Se trata de un proceso sobre el que se puede intervenir, detener y restaurar algunas funciones celulares”, ha explicado David Andrijevic, de la Escuela de Medicina de Yale y unos de los coautores del estudio, que se ha publicado en la revista Nature.

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En una investigación anterior que realizaron estos mismos investigadores en 2019 ya habían conseguido restaurar la circulación sanguínea y algunas funciones celulares en el cerebro de un cerdo muerto empleando para ello una tecnología que denominaron BrainEx. “Si entonces fuimos capaces de restaurar algunas funciones celulares en un cerebro muerto, un órgano conocido por ser más susceptible a la isquemia, nos planteamos si se podría lograr algo similar con otros órganos vitales trasplantables", señala Andrijevic.

Los investigadores han querido dejar muy claro que en el experimento no se ha producido una resurrección completa de los animales, y que no se trata de cerdos zombi. “Nuestro objetivo era restaurar la funcionalidad de algunos órganos, por lo que aún se necesitan estudios adicionales para comprender las funciones motoras aparentemente restauradas en los animales” afirma Stephen Latham, director del Centro Interdisciplinario de Bioética de Yale y coautor del estudio, que añade: “Debemos mantener una supervisión cuidadosa de futuras investigaciones, en particular cualquiera que incluya la perfusión del cerebro”, afirma refiriéndose a las implicaciones éticas que tienen este tipo de experimentos tan controvertidos.

Actualizado: 4 de agosto de 2022

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