Las alteraciones hormonales del embarazo pueden causar depresión

Las bruscas alteraciones en los niveles hormonales que se producen al comienzo de la gestación pueden alterar la química cerebral, y aumentar el número de episodios depresivos en las mujeres embarazadas.
Embarazada llorando debido a alteración de las hormonas
Es frecuente que la ansiedad o la depresión no se consulten, porque muchas mujeres creen que sus altibajos emocionales se deben al embarazo.

El repentino aumento de los niveles hormonales que experimenta la mujer al comienzo de un embarazo puede alterar la química del cerebro y provocar una depresión, según se ha comprobado en una investigación apoyada por el Hospital Clínico San Carlos y la Universidad de Educación a Distancia (UNED), en la que han participado 751 embarazadas, cuyos resultados han revelado que alrededor del 10% de las mujeres padece un mayor número de episodios depresivos durante la gestación.

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Los investigadores han señalado que existe un gran número y variabilidad en los factores de riesgo que pueden provocar depresión a las mujeres encintas, desde sus características sociodemográficas, familiares, o personales, hasta la calidad de su relación de pareja, o la exposición a determinados episodios vitales estresantes o a complicaciones obstétricas.

La depresión durante el embarazo puede tener consecuencias negativas en el desarrollo del futuro bebé, así como en el vínculo que se establece entre madre e hijo

Sin embargo, estos mismos expertos han señalado que es frecuente que los trastornos de ansiedad o la depresión no lleguen a consultarse ni a diagnosticarse, porque muchas mujeres creen que sus altibajos emocionales son una consecuencia más de su estado; de hecho, la Dra. Nuria izquierdo, miembro del equipo que ha realizado el estudio, afirma que se estima que aproximadamente el 65% de las embarazadas que padecen depresión no son diagnosticadas.

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Los autores del trabajo han querido llamar la atención sobre las consecuencias negativas que la depresión de la embarazada puede tener en el desarrollo del futuro bebé, así como en el vínculo que se establece entre madre e hijo, y advierten de que las madres deprimidas presentan unos menores niveles de eficacia en el cuidado de sus bebés, que las que se encuentran emocionalmente sanas. Las mujeres deprimidas son menos positivas e interactúan menos con el recién nacido, por lo que estos bebés también son más retraídos, y se ha observado que, a largo plazo, son niños con un peor rendimiento escolar.

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Actualizado: 11 de octubre de 2017

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