Las embarazadas con COVID-19 transfieren pocos anticuerpos a sus bebés

Se sabe que las embarazadas son más vulnerables a tener COVID-19 grave, y ahora un nuevo estudio ha revelado que la transferencia de anticuerpos a sus hijos a través de la placenta sería más baja de lo esperado.
Escrito por: Natalia Castejón

28/12/2020

Embarazada cubriendo su vientre con una mascarilla

Las embarazadas no transmiten el virus a los fetos. Sin embargo, estudios recientes indicaban que la gestación hacía más vulnerables a las mujeres frente a un coronavirus grave. Ahora una nueva investigación ha expuesto que la transferencia de anticuerpos a los fetos en las gestantes con COVID-19 sería inferior a lo que se pensaba, al parecer por las características de la placenta.

El trabajo que ha llegado a esta conclusión se ha publicado en la revista Cell y corrobora los resultados que se dieron a conocer hace unas semanas en el JAMA Network Open, que fue el primero en señalar que los anticuerpos eran escasos en los bebés debido a una alteración de estos anticuerpos después de su producción y a una interrupción en la transmisión por la placenta.

La transferencia reducida de anticuerpos de las madres a los fetos solo se observó cuando la mujer se contagiaba en el tercer trimestre del embarazo

Según explican, esta transferencia reducida de anticuerpos solo se observó en mujeres que habían contraído la enfermedad durante el tercer trimestre de embarazo, y se comparó con los anticuerpos transmitidos al feto en el caso de otras enfermedades infecciosas, como la gripe y la tos ferina, que resultaron ser normales y efectivas.

Alteraciones en la unión de carbohidratos de los anticuerpos

La explicación que dan los autores a este limitado traspaso de anticuerpos está en unas alteraciones en las uniones de los carbohidratos que componen los anticuerpos específicos del SARS-CoV-2, un proceso que se conoce como glicosilación. Las embarazadas que se contagiaron en el tercer trimestre tuvieron estas uniones diferentes de las observadas en casos de gripe o tos ferina.

Esta alteración en la unión de los carbohidratos haría que, en vez de transferirse a través de la placenta, los anticuerpos se quedasen pegados en la circulación sanguínea de la madre y no pasasen al feto por los receptores de anticuerpos placentarios. Algo que se pudo solventar de manera parcial con aumentos inducidos por la infección en los anticuerpos maternos y una mayor expresión placentaria de un receptor de anticuerpos que atrae el patrón de carbohidratos en los específicos del SARS-CoV-2.

Estos resultados, según alertan los autores, recalcan la importancia de que se tenga en cuenta al colectivo de embarazadas de cara a la administración prioritaria de la vacuna contra el COVID-19. "Los regímenes de vacunas, capaces de impulsar altos niveles de anticuerpos específicos de COVID con patrones de glicosilación favorecidos por la placenta para la transferencia selectiva al feto, pueden conducir a una mejor protección neonatal e infantil", ha explicado Andrea Edlow, coautora principal de la investigación.

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