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La angustia psicológica y el estrés aumentan el riesgo de alzhéimer

El malestar psicológico o estrés que se experimenta al afrontar problemas de difícil solución, y que se caracteriza por un sentimiento de desesperanza, irritabilidad y fatiga, puede aumentar el riesgo de sufrir alzhéimer.
Escrito por: Eva Salabert

24/01/2019

Mujer adulta mayor con problemas de angustia psicológica y estrés

El agotamiento vital que provoca experimentar de forma prolongada angustia psicológica –un estado de sufrimiento emocional que en algunos casos incluso se acompaña de dolencias físicas–, constituye un factor de riesgo para desarrollar algún tipo de demencia, como el alzhéimer, según han comprobado investigadores del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Copenhague.

Estos científicos analizaron los datos de 6.807 daneses con una edad media de 60 años, que habían participado en el 'Copenhagen City Heart Study' entre 1991 y 1994, y que respondieron a preguntas sobre sus niveles de estrés y su percepción de agotamiento vital, y también siguieron a estas personas hasta finales de 2016, examinando sus registros hospitalarios y de prescripción y mortalidad para comprobar si habían sido diagnosticados de demencia.

Por cada síntoma adicional de agotamiento vital que tenían los participantes aumentaba un 2% su riesgo de padecer demencia.

De esta forma, observaron que existía una asociación de dosis respuesta entre los síntomas de agotamiento vital –como desesperanza, irritabilidad y fatiga– y un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer con el tiempo. Sabrina Islamoska, una de las autoras del estudio, publicado en Journal of Alzheimer's Disease, ha explicado que encontraron que por cada síntoma adicional de agotamiento vital que tenían los participantes aumentaba un 2% su riesgo de padecer demencia.

En concreto, aquellos individuos que refirieron entre cinco y nueve síntomas tuvieron un 25% más riesgo de demencia que aquellos sin síntomas, y los que reconocieron tener entre 10 y 17 síntomas tenían un 40% más riesgo de demencia en comparación con los asintomáticos.

Las situaciones estresantes, un factor de riesgo de demencia

El malestar psicológico y el estrés prolongado que conducen al agotamiento vital referido por los participantes en la investigación pueden producirse en respuesta a problemas importantes y difíciles o imposibles de resolver, sobre todo si la persona ha estado sometida a factores estresantes durante un prolongado periodo de tiempo y no ha sido capaz de adaptarse a esta situación.

La respuesta fisiológica al estrés, que incluye alteraciones cardiovasculares y una excesia producción de cortisol durante demasiado tiempo, puede constituir el mecanismo que relaciona la angustia psicológica con un incremento del riesgo de demencia. Por ello, y basándose en los hallazgos del trabajo, Islamoska ha centrado la atención sobre si el malestar emocional y psicológico en la edad media de la vida puede ser relevante para el posterior desarrollo de demencia. Aunque también es posible que las enfermedades neurodegenerativas se manifiesten en sus etapas iniciales con un aumento de los trastornos psicológicos.

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