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La melatonina podría proteger al cerebro frente al alzhéimer

La suplementación con melatonina podría ser un potencial tratamiento para el alzhéimer, tras demostrarse que induce la mejora cognitiva y la capacidad de recuperación del cerebro frente a procesos neurodegenerativos.
Escrito por: Natalia Castejón

06/07/2018

La melatonina podría proteger al cerebro frente al alzhéimer

Los suplementos de melatonina –una hormona que genera el cuerpo y que se encarga de regular el reloj interno y los ciclos de sueño y vigilia– podrían ayudar a proteger al cerebro frente al desarrollo del alzhéimer, y en los pacientes que ya sufren esta enfermedad evitar que la degeneración de las neuronas vaya a más.

La investigación de la que se extraen estas prometedoras conclusiones, publicada en el Journal of Pineal Research, ha analizado a dos grupos de ratones con seis meses de edad, uno de ellos sanos y otros con alzhéimer. A todos se les administró una dosis de 10 mg de melatonina por cada kilo de peso cada día durante un periodo de seis meses. Los resultados obtenidos después de ese tiempo indicaban que esta hormona tuvo un papel protector en el envejecimiento del cerebro, disminuyendo así el riesgo de alzhéimer y frenando el avance de la enfermedad en los ratones que ya la tenían.

La melatonina evita que se acumulen las proteínas dañadas y elimina las que ya no son funcionales, protegiendo al cerebro del alzhéimer

La melatonina optimiza las conexiones neuronales

También observaron que los roedores tenían menos ansiedad, más memoria y exploraban más que los que no tuvieron esta suplementación. Esto significa que la melatonina evita la acumulación de proteínas dañadas y elimina las que ya no le sirven, además de optimizar las conexiones cerebrales a nivel celular y reducir la inflamación tanto en los ratones transgénicos con la enfermedad de Alzheimer como en los sanos.

El estudio ha sido realizado por un gran grupo de científicos españoles pertenecientes al Instituto de Investigaciones biomédicas de Barcelona (IIBB), al IDIBAPS y al CSIC, de la Universidad de Barcelona, al Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) y al Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP). Además, ha contado con la participación de miembros de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y el Deakin University and Florey Institute of Neuroscience and Mental Health (Australia).

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