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Los humanos podrían tener la capacidad de regenerar cartílagos dañados

Una molécula –microRNA– que permite a la salamandra regenerar una extremidad dañada también está presente en el organismo humano –aunque en menor cantidad–, y podría ayudar a reconstruir cartílagos dañados por la artrosis.
Escrito por: Eva Salabert

11/10/2019

Regeneración de cartílagos dañados

La artrosis es una enfermedad reumática crónica que afecta al 30% de los españoles, y que se caracteriza por una degeneración de los cartílagos, que provoca inflamación, dolor y dificultades de movilidad. El principal problema que presenta el tratamiento de esta enfermedad reumática es que los cartílagos son complicados de recuperar, y las articulaciones afectadas también son muy diferentes.

Ahora, un nuevo estudio realizado por científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Duke (EE.UU.), que se acaba de publicar en Science Advances, ha revelado que nuestro organismo contiene una molécula denominada microRNA que también tienen las salamandras –unos animales capaces de regenerar sus extremidades–, y que desempeña un papel clave en la reconstrucción de los cartílagos dañados, por lo que incrementar sus niveles podría ayudar a aliviar los síntomas de la artrosis.

Los hallazgos del estudio podrían contribuir a prevenir el dolor y el deterioro de las articulaciones que causa la artrosis

Los investigadores también han descubierto que la edad de los cartílagos difiere según la zona del cuerpo, y que mientras que en el tobillo –cuya articulación no puede desarrollar artrosis primaria, y que además se cura con rapidez– son más jóvenes, en la rodilla su edad es media, y en la cadera se encuentran los más viejos. Esto podría explicar por qué las lesiones en las rodillas, y especialmente en la cadera, tardan más tiempo en curarse y con frecuencia desencadenan artritis.

Aumentar la cantidad de microRNA para regenerar los cartílagos

Las proteínas presentes en cada tejido se pueden regenerar en función de la cantidad de moléculas de microRNA –que en las salamandras son más abundantes que en las personas–, mediante un sistema de rotación que hace que las más viejas desaparezcan y nazcan otras nuevas. Por ejemplo, en el caso del tobillo, estas moléculas están más activas y esto permite que haya un constante nacimiento de nuevas proteínas.

Virginia Kraus, de la Sociedad Internacional de Investigación de OsteoArtrosis (OARSI), y una de las autoras del trabajo, ha explicado que los seres humanos no tenemos suficientes moléculas microRNA para regenerar miembros como hacen la salamandra o el pez cebra, y seguramente nos falten las más importantes para conseguirlo.

Sin embargo, esta experta cree que, mientras se descubren, se podría inyectar a los pacientes una mayor cantidad de moléculas clave, que permitiera estimular la reparación natural de los cartílagos. De hecho, en un experimento que se llevó a cabo con una rata, la administración de esta inyección disminuyó su dolor, por lo que Kraus confía en que los hallazgos del estudio contribuyan a prevenir el dolor y el deterioro de las articulaciones que causa la artrosis.

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