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Un láser aplicado en las manos reduce el dolor de la fibromialgia

Un nuevo tratamiento con luz láser de baja intensidad y ultrasonido terapéutico, que se aplica durante unos minutos sobre las palmas de las manos, ayuda a reducir el dolor de la fibromialgia hasta en un 75%.
Escrito por: Natalia Castejón

04/09/2018

Entre el 3% y el 10% de los adultos tienen fibromialgia, una enfermedad crónica que provoca grandes dolores. Un nuevo estudio, realizado por investigadores de la Universidad de São Paulo (Brasil), ha demostrado que gracias a un tratamiento con luz láser de baja intensidad y ultrasonido terapéutico se podrían reducir los dolores de los pacientes, especialmente si se aplica sobre las palmas de las manos.

La investigación, que ha sido publicada en el Journal of Novel Physiotherapies, hizo un seguimiento a 48 mujeres de entre 40 y 65 años que habían sido diagnosticadas con fibromialgia. Las participantes fueron divididas en seis grupos, tres de ellos recibieron dos veces a la semana 10 sesiones de tres minutos de láser y ultrasonido, de manera conjunta o por separado, sobre el músculo trapecio, y los otros tres sobre las palmas de las manos.

Los pacientes con fibromialgia tienen más neurorreceptores cerca de los vasos sanguíneos de las manos, por lo que el tratamiento es más efectivo en esta zona

Menos dolor al aplicarlo sobre las manos

Los resultados fueron que los grupos tratados sobre el trapecio tuvieron una mejora de la funcionalidad del 57,72% y una reducción del dolor del 63,31%. Pero la eficacia del método fue superior en el caso de las pacientes a las que se les aplicó el tratamiento en las palmas de las manos, ya que se observó una diferencia del 75,37%.

Según explica Juliana da Silva Amaral Bruno, principal autora del estudio, en trabajos anteriores ya se había comprobado que los pacientes con fibromialgia tenían más neurorreceptores próximos a los vasos sanguíneos de las manos, e incluso presentaban puntos rojos en ellas. El trabajo ha mostrado que optimizar el flujo sanguíneo periférico y del cerebro mediante la activación de áreas sensitivas en las manos durante las sesiones, normalizaba el umbral del dolor de las pacientes.

Los hallazgos no solo suponen una reducción del dolor, sino que la ausencia de este ayuda a conciliar el sueño y a realizar más tareas cotidianas, y constituye una mejora general de la calidad de vida de los pacientes. Aun así, los autores hacen hincapié en que este método no resulta una cura para la fibromialgia – de la cual todavía no se saben ni siquiera las causas– sino que es un tratamiento alternativo a los actuales, como medicamentos antiinflamatorios y analgésicos.

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