Manzanas, té y fresas podrían reducir el riesgo de alzhéimer

Consumir durante 20 años alimentos ricos en flavonoides, como manzanas, peras, té, fresas o arándanos podría tener un efecto protector frente a la aparición de alzhéimer y otras demencias, según un nuevo estudio epidemiológico.
Escrito por: Caridad Ruiz

07/05/2020

Manzanas podrían reducir el riesgo de alzhéimer

Incluir durante años en la dieta bayas, como los arándanos o las fresas, manzanas y peras, y podría ser de ayuda a la hora de prevenir la aparición del alzhéimer y otras demencias relacionadas, según un estudio epidemiológico del Centro de Investigación de Nutrición Humana sobre el envejecimiento Jean Mayer USDA, en la Universidad de Tufts, en Boston (EE.UU.).

El objetivo de este trabajo, publicado en  The American Journal of Clinical Nutrition, era analizar la relación que existe entre el consumo de alimentos ricos en flavonoides durante un largo periodo de tiempo y el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzhéimer y otras demencias relacionadas con la edad. Y la conclusión es que las personas que a partir de los 50 años toman durante al menos dos décadas productos ricos en estas sustancias tienen entre dos y cuatro veces menos riesgo de padecer alzhéimer.

Hay que tener presente que hoy no existe ningún medicamento ni tratamiento farmacológico efectivos para curar la enfermedad de Alzhéimer u otras demencias, por lo que la única arma consiste en intentar prevenir el deterioro cognitivo que provocan. Y la dieta es un factor que llevan años barajando los investigadores en diversos estudios, la mayoría de ellos con ciertas limitaciones en sus formulaciones.

Fresas, cítricos, té, peras o chocolate fuentes de flavonoides

Los flavonoides son unos pigmentos bioactivos naturales que se encuentran ampliamente en los alimentos de origen vegetal. Según su estructura química, los flavonoides se clasifican en 7 clases principales, incluidos flavan-3-ols, flavonoles, antocianinas, flavonas, flavanonas, polímeros flavonoides e isoflavonas. Si hablamos de alimentos ricos en estos compuestos, las fuentes más comunes de flavonoides incluyen bayas y vino tinto (ricas en antocianinas), cítricos y zumos (ricos en flavanona), tés y chocolate negro (ricos en flavan-3-ol), perejil y apio (ricos en flavona), así como cebollas y manzanas (ricas en flavonol) y productos ricos en soja (isoflavona).

Las personas que consumían al mes más de 7 tazas de arándanos o fresas, 8 manzanas y peras y 19 tazas de té tenían un riesgo menor de desarrollar alzhéimer

Los investigadores de la Universidad de Tufts analizaron seis grupos de flavonoides y compararon los niveles de ingesta durante 20 años en 2.800 participantes con los diagnósticos de Alzhéimer y las demencias relacionadas con esta enfermedad. Así encontraron que las personas que no comían arándanos o fresas (ricas en antocianinas) tenían un riesgo asociado cuatro veces mayor de desarrollar alzhéimer o demencias relacionadas, mientras que dicho riesgo se duplicaba en aquellas que tan solo tomaban 1-2 veces al mes manzanas o peras (con flavonoles) o que no bebían té (que contiene polímeros flavonoides. En cambio, los individuos que tomaban al mes más de 7 tazas de arándanos o fresas, 8 manzanas y peras y 19 tazas de té tenían un riesgo menor.

La investigación se realizó en 2.800 personas mayores de 50 años que no padecían ni alzhéimer ni ningún otro tipo de demencia al comienzo del estudio y que en realidad pertenecían a otra investigación que analizaba los factores de riesgo de enfermedad cardiaca – el Framingham Heart Study (FHS)–. Estos participantes tuvieron que contestar a unos cuestionarios y someterse cada cuatro años a chequeos médicos. Para confirmar que las respuestas sobre su dieta eran correctas, los investigadores excluyeron las respuestas dadas en los años anteriores al diagnóstico de demencia, ya que a medida que el deterioro cognitivo aumentaba las respuestas podrían no ajustarse a la realidad.

No obstante, este estudio tiene algunas deficiencias. Por ejemplo, no tuvo en cuenta otros factores que también pueden influir en la aparición del alzhéimer como el nivel educativo, el tabaquismo, la actividad física, el índice de masa corporal y la calidad general de la dieta.

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