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La exposición temprana a pesticidas ligada a mayor riesgo de autismo

La exposición a los pesticidas agrícolas durante el embarazo y el primer año de vida, ya sea en el ambiente o a través del consumo de alimentos, aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno del espectro autista.
Escrito por: Natalia Castejón

25/03/2019

Mujer embarazada fumigando con pesticidas

Son muchos los estudios que han puesto en alerta sobre el riesgo de desarrollar autismo a consecuencia de la exposición a los pesticidas durante el embarazo, y ahora una investigación observacional de grandes dimensiones ha encontrado que estar en contacto con estos químicos durante la gestación podría aumentar hasta un 16% las probabilidades de que el bebé desarrolle algún trastorno del espectro autista (TEA) en el futuro.

La investigación, que ha visto la luz en la revista The BMJ, contó con la participación de 38.000 personas, entre las que se identificaron 2.961 casos de autismo. Los autores del estudio observaron que las mujeres embarazadas que vivían en un radio de menos de 2.000 metros de las zonas con una elevada presencia de alguno de los 11 pesticidas más habituales, como glifosato, clorpirifos, permetrina o diazinón, tenían entre un 10% y un 16% más riesgo de que sus hijos tuviesen un diagnóstico de TEA, en comparación con las que vivían más lejos de las zonas contaminadas con estos químicos.

El embarazo y el primer año de vida, periodos muy vulnerables

Los niños que estuvieron expuestos a los pesticidas durante el primer año de vida presentaron hasta un 50% más riesgo de autismo que los que no habían estado cerca de estas plantaciones, y además aquellos que tenían discapacidades intelectuales y habían estado en contacto con los químicos tenían un 30% más probabilidades de desarrollar la enfermedad.

Los niños que estuvieron expuestos a los pesticidas agrícolas durante su primer año de vida tuvieron un 50% más probabilidades de desarrollar autismo

Los autores explican que aunque el estudio es observacional y no se pueden conocer los motivos de esta asociación, es evidente que el periodo prenatal y el primer año de vida son etapas especialmente vulnerables, porque constituyen un momento clave del desarrollo infantil que se puede ver dañado por estos químicos. Por eso creen que durante estas etapas hay que evitar las zonas de cultivos en las que se empleen pesticidas y sus alrededores, y además evitar consumir productos que los contengan, y optar por alimentos orgánicos o biodinámicos.

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