Extraer el apéndice podría reducir un 20% el riesgo de párkinson

El apéndice puede influir sobre el desarrollo de párkinson, según un nuevo estudio que concluye que eliminar este órgano a una edad temprana podría reducir entre un 19 y un 25% el riesgo de sufrir esta enfermedad.
Hombre mayor con problemas de apéndice

05/11/2018

Numerosas evidencias científicas han encontrado posibles asociaciones entre el intestino y su microbiota y el desarrollo de diversas enfermedades en otras zonas del organismo. Recientemente, por ejemplo, un estudio reveló que una enzima presente en la flora intestinal podría ser una de las causas de la esclerosis múltiple. Y los expertos recomiendan mantener un adecuado equilibrio de la microbiota para evitar la neuroinflamación que constituye un factor de riesgo clave para desarrollar deterioro cognitivo leve.

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A estos descubrimientos se añaden los de un nuevo estudio epidemiológico realizado en Suecia, y en el que han participado más de un millón de personas, que concluyen que el apéndice –un pequeño órgano que mide alrededor de 10 cm y se encuentra unido al intestino grueso– constituye un importante reservorio de la proteína sinucleína-alfa anormalmente plegada, que está relacionada con la aparición del párkinson, así como con la progresión de esta enfermedad neurodegenerativa.

En las personas a las que se había extirpado el apéndice 20 años o más antes del diagnóstico de párkinson, la aparición de la enfermedad se había retrasado una media de 3,6 años

Los datos para realizar la investigación procedían del Registro Nacional de Pacientes de Suecia y el registro de funcionarios suecos Statitics Sweden, e incluyen a 1.698.000 personas a las que se siguió durante 52 años. También se utilizaron los datos del Parkinson's Progression Marker Initiative, que recogen información sobre el diagnóstico, la edad que tenía el paciente cuando se manifestó la enfermedad, así como información genética y demográfica.

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La apendicectomía podría prevenir o retrasar el párkinson

Los resultados del trabajo, que se han publicado en Science Translational Medicine, también mostraron que las personas que habían sido sometidas a una apendicectomía o extirpación del apéndice tenían entre un 19% y un 25% menos riesgo de desarrollar párkinson –un efecto más notable (el 25% menos de riesgo) entre los residentes de zonas rurales, en los que esta enfermedad suele ser más frecuente, lo que se asocia a su mayor exposición a pesticidas–.

Esta intervención, además, también podía ralentizar la progresión de la enfermedad, ya que en las personas a las que se había extirpado el apéndice 20 años o más antes del diagnóstico de párkinson, la aparición de la enfermedad se había retrasado una media de 3,6 años. Aunque estos beneficios no se observaron en los pacientes en los que esta patología estaba asociada a mutaciones genéticas hereditarias, y la disminución del riesgo solo se producía en el caso de que el apéndice y la sinucleína-alfa que contenía se eliminaran en una etapa temprana de la vida, años antes del comienzo del párkinson.

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Viviane Labrie, profesora en el Instituto de Investigación Van Andel (VARI) de Michigan (EE.UU.), y principal autora del estudio, ha explicado que aunque las formas agregadas de la proteína son tóxicas cuando están en el cerebro, en el apéndice son bastante normales, lo que significa que la sola presencia de la proteína no puede ser la causa de la patología, y es necesario buscar otras posibles diferencias en los apéndices de personas sanas y enfermas.

Aun así, la experta afirma que el apéndice desempeña un importante papel en nuestro sistema inmune, en la regulación de la composición de la flora intestinal y, como demuestran sus hallazgos, en la enfermedad de Parkinson, y esto podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias de tratamiento que aprovecharan la implicación del tracto gastrointestinal en el origen de esta patología.

Actualizado: 4 de mayo de 2023

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