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Bebés y niños
Lactancia artificial: leche infantil
Si no puedes o no quieres alimentar a tu bebé con lactancia materna, dispones de leches adaptadas que cubren sus necesidades nutricionales. Conoce su composición para elegir la más adecuada.
Escrito por Raquel Bernácer, Dietista-nutricionista

Leches de soja para bebés

Las leches a base de soja no modificada no son aptas para su uso en bebés lactantes debido a los efectos secundarios gastrointestinales provocados por sus azúcares constituyentes como la rafinosa y la estaquiosa, así como otros hidratos de carbono no digeribles. Además, la soja original contiene fitatos, que interaccionan con algunos minerales como el hierro o el calcio, disminuyendo su biodisponibilidad, por no hablar de los isoflavonoides, que podrían tener efectos endocrinos negativos para los bebés. Por ello, para su uso en lactantes únicamente se permiten aislados de proteína de soja, que pueden emplearse solos o combinados con proteínas de leche de vaca.

Proteínas

La proteína de soja tiene menor cantidad de aminoácidos sulfurados, por ello debe enriquecerse con metionina que, además, mejora la equivalencia proteica con la caseína.

Lípidos

Los aislados de proteína de soja carecen de grasa, por ello es preciso añadirla en este tipo de fórmulas. Al igual que en el caso de las fórmulas de proteína de leche de vaca, en este caso es necesario añadir aceites de origen vegetal que completen la aportación de ácidos grasos saturados e insaturados.

Hidratos de carbono

La ausencia de lactosa en los aislados de proteína de soja también implica el uso de fuentes alternativas de hidratos de carbono, como polímeros de glucosa, incluidas las maltodextrinas y la sacarosa.

Minerales

La soja tiene un bajo contenido en calcio y alto en fósforo, lo que hace necesario añadir calcio para evitar la aparición de raquitismo.

Actualizado: 26 de Abril de 2017

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