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Espina bífida
La espina bífida es una malformación congénita que deja al bebé expuesto a lesiones e infecciones que pueden tener graves secuelas neurológicas que afecten a su calidad de vida. Descubre cómo prevenirla antes de la concepción.

Qué es la espina bífida

Actualizado: 9 de enero de 2020

La espina bífida es un tipo de malformación congénita que engloba un grupo de alteraciones anatómicas que consisten en la falta de fusión de los elementos músculo-esqueléticos que protegen a la médula espinal a nivel de la columna vertebral. Esto provoca que los tejidos nerviosos queden desprovistos de su protección habitual y se vean expuestos a todo tipo de lesiones, contaminación e infecciones, lo que tiene como consecuencia la aparición de graves secuelas neurológicas en el bebé, que pueden deteriorar significativamente su futura calidad de vida.

En ocasiones, el defecto en el cierre de estas estructuras anatómicas se acompaña de un acúmulo patológico del líquido que circula en el interior de las meninges (líquido cefalorraquídeo) a nivel de la lesión, comprimiéndose de esta forma aún más el tejido nervioso. Esto puede llegar a ocurrir en más del 80% de los casos de espina bífida y empeora gravemente el pronóstico de estos niños.

De hecho, el niño que nace con este problema de salud puede padecer discapacidad tanto física como intelectual, que puede ser leve o grave dependiendo de:

  • El tamaño de la abertura en la columna y dónde se localiza.
  • Si se encuentran afectados la médula espinal y los nervios.

Como se ha indicado, la espina bífida pertenece a un tipo de malformaciones congénitas denominadas defectos del tubo neural. Este tipo de alteraciones congénitas son, después de las malformaciones que afectan al corazón, la causa más frecuente de anomalías congénitas en el recién nacido, y la espina bífida es la más frecuente de todas. Solo en España se calcula que hay cerca de 20.000 afectados.

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