La espina bífida es un problema anatómico que puede llegar a causar serios problemas en el recién nacido, tanto a corto como a largo plazo. Por ello su diagnóstico implica la activación de una serie de medidas encaminadas a la estrecha vigilancia del embarazo y a que el niño reciba el tratamiento necesario de forma inmediata, incluso durante la etapa intrauterina.

Cuando hablamos del tratamiento de la espina bífida debemos centrarnos en la cirugía y la posterior rehabilitación:

Cirugía para la espina bífida

Cuando nace un bebé con un problema de espina bífida, ha de ser operado en un plazo aproximado de dos o tres días como máximo, ya que cuanto más tiempo permanezca expuesto el tejido nervioso, más posibilidades hay de que las secuelas sean más numerosas y graves.

Cirugía de la espina bífida

Es importante aclarar que la cirugía de la espina bífida no es un tratamiento curativo, es decir, que las alteraciones existentes en el momento de la operación son irreversibles y permanentes. El objetivo de este tratamiento es reducir el riesgo de complicaciones graves a consecuencia de la infección del tejido nervioso, que pueden llegar a ser mortales, y el tratamiento del acúmulo de líquido cefalorraquídeo que empeora la lesión neurológica si no se revierte.

Rehabilitación de la espina bífida

En cuanto a las lesiones neurológicas que presentan estos niños, si bien es cierto que son permanentes, pueden mejorar considerablemente gracias al papel de la rehabilitación y fisioterapia. De esta forma, se podrán solucionar muchos de los problemas que puedan presentar estos niños, como ciertas posturas antiestéticas y patológicas, alteraciones al caminar, o rigideces en determinas partes del cuerpo.

Gracias a este tipo de tratamiento para la espina bífida y al apoyo sociofamiliar que se le ofrezca a estos pacientes, puede mejorar de manera drástica su calidad de vida.

Creado: 28 de septiembre de 2010

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD