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Froteurismo
El froteurismo es un trastorno parafílico que suele aparecer durante la adolescencia, y que consiste en realizar tocamientos sobre las zonas erógenas de otra persona sin su consentimiento y como forma exclusiva de excitación.
Escrito por Georgina Burgos, Sexóloga, psicóloga y escritora

Causas del frotismo y perfil del frotista

La orientación parafílica suele surgir en la adolescencia, aunque a día de hoy no se conoce con certeza cuál es la causa del frotismo. Se considera pues un fenómeno complejo y multifactorial.

Algunas hipótesis apuntan a que un hecho neutro inicialmente, en algún momento de la vida, ha podido asociarse a unos niveles de excitación intensos, creando un condicionamiento accidental que, posteriormente, se irá reforzado al asociar las fantasías eróticas de frotismo con la masturbación, la excitación y el orgasmo.

Otras hipótesis consideran que las causas del froteurismo son de carácter orgánico y defienden la existencia de una base biológica debida a una disfunción cerebral o daño cerebral. No obstante, no hay consenso alguno en que la causa sea de carácter orgánico.

Perfil psicosocial de un frotista

El perfil del frotista suele ser el de una persona con pocas habilidades sociales, dificultades en la comunicación interpersonal y sentimientos de inferioridad. La excitación durante el frotamiento no solo llega a causa del estímulo físico sino que, con frecuencia, la sorpresa o desagrado que muestra la víctima son también estímulos potentes. Estos rasgos de personalidad favorecen la aparición y mantenimiento del frotismo.

Otro de los factores que favorece el frotismo es el aprendizaje vicario, es decir, la persona ha visto este comportamiento en sus figuras de apego o personas significativas, tomándolas como modelo e imitándolas. Es posible también que el frotista haya sido víctima y, por tanto, que haya pasado por la experiencia durante la infancia de haber sido abusado sexualmente.

Frotismo, agresión sexual

El carácter compulsivo del trastorno se asocia a la ansiedad elevada, altamente desagradable, y al hecho de que ésta disminuye con la práctica frotista. La disminución de la ansiedad es reconfortante y gratificante, y los seres humanos –como el resto de los animales– tendemos a buscar experiencias agradables y a evitar las experiencias desagradables. Por consiguiente, la ansiedad sería un factor mantenedor de la compulsión frotista, entrando la persona en una dinámica de necesidad de realizar la práctica para reducir la ansiedad y sentirse bien.

Actualizado: 17 de Mayo de 2019

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