Comer pescado en el primer año de vida beneficia el neurodesarrollo

Los bebés que comen pescado al menos una vez por semana tienen menos probabilidades de presentar retrasos en el desarrollo neurológico a los 18 meses de edad, en habilidades como correr, hablar y mantener interacciones sociales.
Bebé comiendo en su trona

12/12/2023

La alimentación es importante desde los primeros meses de vida y aunque la leche materna es el alimento más completo para un bebé y no necesita nada más mientras es amamantado, cuando comienza a tomar otros alimentos es importante conocer cuáles son los más beneficiosos para favorecer su desarrollo físico y mental y prevenir problemas de salud. Ahora, un nuevo estudio ha comprobado que incluir pescado en la dieta de los bebés de seis a 12 meses puede ayudar a evitar que sufran retrasos en su desarrollo neurológico.

PUBLICIDAD

La investigación ha sido realizada por científicos de la Facultad de Medicina de Penn State que estudiaron a 142 niños desde su nacimiento hasta los 18 meses de edad y descubrieron que comer pescado al menos una vez a la semana se asociaba con un riesgo reducido de retrasos en el desarrollo neurológico. Curiosamente, según han dicho los investigadores, la influencia positiva del consumo de pescado en el desarrollo neurológico fue intensificada por el microbioma del niño.

“Si bien algunas condiciones del desarrollo neurológico están relacionadas con la genética, la evidencia emergente sugiere que los factores ambientales y los determinantes sociales de la salud pueden interactuar con los genes para influir en el desarrollo neurológico”, ha declarado el primer autor Terrah Keck-Kester, profesor asistente de pediatría en Penn State, que añade: “Nuestros hallazgos sugieren que la dieta, en particular el consumo de pescado, puede ser un factor que podría influir sobre los resultados del desarrollo neurológico”.

PUBLICIDAD

El tipo de dieta influye en el desarrollo neurológico

Los investigadores evaluaron la nutrición de 142 bebés a los seis y 12 meses de edad utilizando la Encuesta de Prácticas de Alimentación Infantil II, un cuestionario estandarizado creado por la Administración de Alimentos y Medicamentos y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Además, recogieron muestras de saliva de los bebés a los seis meses y midieron los niveles de actividad de diferentes bacterias dentro de las muestras.

“Elegimos la saliva por su fácil acceso en las visitas de control infantil, su proximidad al cerebro en desarrollo y porque la boca representa uno de los primeros sitios de contacto microbiano para los bebés que exploran su mundo físico”, ha explicado Steven Hicks, profesor asociado de pediatría en Penn State y uno de los autores.

PUBLICIDAD

Por último, usaron las respuestas de los padres a una Encuesta de Bienestar en Niños Pequeños –una herramienta reconocida por la Academia Estadounidense de Pediatría– para determinar la presencia o ausencia de retrasos en el desarrollo neurológico, definidos como retrasos en el desarrollo de habilidades como correr, hablar, y mantener interacciones sociales en los niños de 18 meses de edad.

Descubrieron así que los retrasos en el desarrollo neurológico se asociaban con la falta de consumo de pescado en los bebés a los 12 meses. Los retrasos en el desarrollo neurológico también se relacionaron con una mayor actividad de dos microbios salivales: Candidatus Gracilibacteria y Chlorobi.

Los retrasos en el desarrollo neurológico se asociaban con la falta de consumo de pescado en los bebés a los 12 meses

Keck-Kester explicó que el equipo también analizó factores sociales que son determinantes para la salud, como el estrés materno, los ingresos familiares y el acceso a la atención médica, así como los aspectos demográficos, como la raza, el origen étnico y la edad de los miembros de la familia, que podrían influir en los resultados del desarrollo neurológico. Los investigadores encontraron que los niños hispanos tenían más probabilidades de enfrentar desafíos en el desarrollo neurológico.

PUBLICIDAD

De hecho, los investigadores descubrieron que más allá de estos factores sociales y ambientales, los niños que comían pescado al menos una vez por semana tenían menos probabilidades de presentar retrasos en el desarrollo neurológico a los 18 meses de edad, y este efecto protector se vio reforzado por la diversidad microbiana.

“Nuestros resultados sugieren que la diversidad microbiana puede ser importante para el metabolismo y la utilización de nutrientes esenciales, como los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, que están asociados con el consumo de pescado”, dijo Hicks. Los hallazgos se han publicado en la revista Microorganisms.

Actualizado: 12 de diciembre de 2023

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD