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Los hijos de padres mayores suelen tener menos problemas de conducta

Revelan que ser padre o madre a edades tardías reduce el riesgo de que los hijos tengan problemas de conducta como agresividad, y que la edad de los progenitores no influye en trastornos como ansiedad o depresión.
Escrito por: Natalia Castejón

01/08/2019

Hijo de padre mayor jugando

Es una realidad que las parejas son padres a una edad cada vez más avanzada, una tendencia creciente en gran parte de los países industrializados. Por ello, un equipo formado por investigadores de la Universidad Libre de Ámsterdam, la Universidad de Utrecht, el Centro Médico de la Universidad de Erasmus en Rotterdam y el Centro Médico Universitario de Groningen (Países Bajos) ha analizado qué efectos tiene ser padres tardíos sobre la conducta de los hijos y si esta es o no más conflictiva.

La investigación, que se ha publicado en la revista Child Development, ha contado con la participación de 32 892 niños holandeses, cuyos padres y profesores rellenaron cuestionarios cuando estos tenían entre 10 y 12 años en los que informaban acerca de su posible comportamiento problemático, y que incluía conductas internas, como la depresión o la ansiedad, y externas, como las agresiones hacia otras personas.

Los hijos de padres jóvenes eran más propensos a agredir a otras personas, pero no se encontró un vínculo con más probabilidades de sufrir ansiedad o depresión

Los datos se analizaron teniendo en cuenta las edades de los padres en el momento del nacimiento –entre los 16 y los 48 años en el caso materno y entre los 17 y 68 años en el paterno–, y sus capacidades socioeconómicas. Los resultados dejaron ver que los niños cuyos progenitores eran más mayores cuando ellos nacieron presentaban a largo plazo menos problemas de conducta externa, como la agresividad, que los que descendían de adultos jóvenes.

A más recursos y educación de los padres menos problemas de conducta

Uno de los motivos que barajan los investigadores y que expone Dorret Boomsma, una de las autores del estudio, es que los padres mayores cuentan con más recursos y niveles más elevados de educación, aunque parece que no sería la única causa de este tipo de comportamiento en los niños.

Por otro lado, no encontraron ninguna asociación en cuanto a la edad de los progenitores y problemas en la conducta de internalización, por lo que este factor no influyó en las probabilidades de que sufrieran ansiedad o depresión. Los autores subrayan que estos resultados no se pueden generalizar para otro tipo de conductas, aunque están investigando sus efectos en los problemas de atención y cognición.

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