PUBLICIDAD

El riesgo de leucemia en los niños aumenta cuando la madre es obesa

Los hijos de las mujeres que presentan obesidad severa (un IMC superior a 40) antes de quedarse embarazadas tienen un 57% más riesgo de desarrollar leucemia antes de cumplir cinco años de edad.
Escrito por: Caridad Ruiz

15/07/2019

Mujer con obesidad y embarazada

Una nueva investigación que se ha realizado en la Escuela de Graduados de Salud Pública de la Universidad de Pittsburgh y el Centro del Cáncer UPMC Hillman (ambos en EE.UU.) plantea una medida para prevenir el cáncer en los niños: que las mujeres obesas pierdan peso antes del embarazo. Y es que, sus resultados muestran que la obesidad materna aumenta el riesgo de que los descendientes desarrollen cáncer.

Para llevar a cabo este estudio, publicado en American Journal of Epidemiology, se analizaron los datos de 1 827 875 bebés nacidos entre 2003 y 2016 en Pensilvania. De todos ellos, 2352 niños padecieron algún tipo de cáncer y 747 desarrollaron leucemia antes de los 14 años de edad.

La obesidad provoca cambios en el ADN materno que se transmiten al hijo, que podrían aumentar el riesgo de que desarrolle algún cáncer

Los investigadores encontraron una relación entre el índice de masa corporal (IMC) de las mujeres antes del embarazo y el desarrollo de cáncer en sus hijos, de tal forma que los niños nacidos de madres con un IMC superior a 40, es decir, con obesidad severa, tuvieron un 57% más riesgo de leucemia antes de los cinco años.

Si la madre adelgaza, el riesgo de cáncer en su hijo disminuye

Análisis más detallados revelaron que no se trata solo de que una mujer más gruesa dé a luz a bebés más grandes, o de que las mujeres obesas suelan ser también más mayores –ambos factores de riesgo conocidos de cáncer infantil–, sino que la talla de la madre contribuía al riesgo de cáncer en su bebé independientemente de cualquier otro factor.

Los investigadores opinan que el motivo de este incremento del riesgo oncológico en los niños tiene que ver con los niveles de insulina en la sangre de las madres durante el desarrollo fetal, o con los cambios que la obesidad provoca en el ADN materno y que se transmiten al nuevo ser en el momento de la concepción.

Se comprobó que este riesgo disminuía a medida que el IMC materno era menor, lo que significa que si la mujer logra adelgazar antes de quedarse embarazada las posibilidades de que su hijo desarrolle la enfermedad también disminuyen, por lo que incluso una ligera pérdida de peso previa a la concepción podría ser una eficaz medida preventiva contra el cáncer infantil.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD